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Almodóvar, actores y escritores salen a la calle para salvar el teatro Albéniz

El mundo de la cultura reclama que el local escénico sea de titularidad pública

La gente de la escena se echó ayer a la calle para "salvar el teatro Albéniz" y defender su continuidad. Acudieron entre 1.000 y 1.500 personas, entre ellas políticos y profesionales de la cultura. En la concentración, a pocos metros de la Puerta del Sol, estaban, entre otros, el cineasta Pedro Almodóvar, los actores Federico Lupi, Viky Peña, Lola Herrera, Pilar Bardem, Aitana Sánchez-Gijón y Marisa Paredes, el director Mario Gas y la escritora Rosa Regàs. Todos reclaman que el Albéniz sea de titularidad pública, con una programación como la que hay desde hace 21 años.

Los manifestantes, convocados por la plataforma ciudadana Amigos del Albéniz, estuvieron acompañados por los responsables de Cultura de los tres grupos municipales del Ayuntamiento madrileño: Rosa León por el PSOE, Inés Sabanés por Izquierda Unida y Alicia Moreno, concejal de Las Artes, que es independiente aunque forma parte del equipo de gobierno del PP. Ésta se mantuvo en un discreto segundo plano.

Pero eran muchas las caras populares que eclipsaron ayer a éstos y otros políticos en la marcha que recorrió el trayecto desde la calle de la Paz -en el número 11 está el Albéniz- hasta Sol. Entre ellas, Núria Espert, Benjamín Prado, Tina Sainz, Pepe Sámano, Marina San José, Jordi Dauder, Andrea d'Odorico, Julieta Serrano, Javier Macua, Enrique Simón, Las Veneno, Leopoldo Alas, José María Pardo, Berta Riaza, Gabino Diego, Roberto Álvarez, Ana Gracia, Agustín Almodóvar, Roberto Enríquez, Juan Diego Botto, Miguel Rellán, Ana Labordeta, Lourdes Ortiz, Joaquín Notario, Borja Ortiz de Gondra, Vicente Cuesta, Paloma Paso y Carmen Conesa, esta última en bicicleta.

Tres estudiantes de la escuela de Cristina Rota, que han creado el grupo La Cachimba, con trajes de mimo, repartieron esquelas en las que se podía leer "Albéniz, tus amigos no te olvidan. Se ruega un minuto de silencio por su alma".

Los manifestantes recibieron por la tarde el apoyo de Eurofia (Federación Internacional de Actores), que reúne a los sindicatos de artistas de 23 países en la Unión Europea y que han enviado cartas a distintas administraciones para que el teatro -cuyos dueños han amagado con cerrarlo, amparándose en una resolución judicial- quede en manos de instituciones públicas.

El cantante Lluis Llach, que no pudo asistir a la concentración, ha impulsado desde otros ámbitos la internacionalización de esta pelea, como en su día se hizo con el emblemático Olimpia de París, cuando estuvo amenazada su existencia y se logró salvar la popular sala francesa.

Los manifestantes coincidieron en no aceptar la propuesta lanzada ayer, a través de un comunicado, por los nuevos propietarios -el grupo Inmobiliario Monteverde-, que se comprometían a que haya un teatro en el espacio en que ahora se alza este popular escenario. Entre otras cosas porque ello no significaría que no se tire el actual inmueble.

El teatro Albéniz, inaugurado en 1945 con 1.040 butacas, estuvo a punto de desaparecer a principios de los años ochenta del pasado siglo, cosa que impidió el primer Gobierno regional del socialista Joaquín Leguina, que lo remodeló para desarrollar en él un programa artístico y cultural estable. Eso es lo que ha venido haciendo hasta ahora, primero bajo la dirección de Teresa Vico, fallecida hace dos años, y desde entonces con Cristina Santolaria.

La lucha que está llevando a cabo la profesión escénica en el caso del Albéniz presenta también otro frente delicado, ya que los manifestantes no sólo tratan de salvar este escenario, sino también los puestos de trabajo del equipo del teatro, considerado por la profesión teatral como uno de los más solventes y eficaces que hay en España. Sus 33 trabajadores han estado contratados por diferentes empresas durante 21 años y la Comunidad de Madrid se ha involucrado siempre, garantizando los puestos de trabajo, por lo que ahora solicitan al Gobierno regional, ante esta situación de vacío, que garantice dichos puestos como ha venido haciendo hasta ahora.

En este momento, Monteverde mantiene el contrato de arrendamiento del teatro a la Comunidad de Madrid, en los mismos términos que habían establecido los antiguos propietarios, la familia Moro, y hasta el 31 de diciembre de este año, aunque existe el compromiso de prorrogar este contrato el tiempo necesario durante 2007 hasta la inauguración de los Teatros del Canal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de junio de 2006