Callejones con salida

Un corredor ecológico es un pasillo natural que conecta dos zonas de gran valor, de manera que la fauna y flora que habita en cada una de ellas deja de estar aislada. Al mismo tiempo, los propios corredores conservan las señas de identidad paisajística de comarcas a menudo muy alteradas.

En el caso de Doñana, los corredores que propone Adena garantizan la conexión de este espacio con Sierra Morena a través de los cauces que discurren por la zona noroeste del parque. Además de las especies asociadas a los propios cursos de agua, estos pasillos serían particularmente valiosos para los mamíferos de mediano tamaño, como el meloncillo, la nutria o el lince, cuya supervivencia depende en gran medida de las posibilidades que tengan de dispersarse sin abandonar terrenos seguros y libres de actividades humanas.

Si se reduce la presión agrícola sobre algunos arroyos y montes se favorece, asimismo, la recuperación de los servicios ambientales que prestan este tipo de enclaves. Sobre ellos reposa el control de la erosión, la regulación climática, la recarga de los acuíferos o el mantenimiento de cursos de agua en épocas de sequía o durante los periodos más duros del estío.

En el arroyo de La Rocina, que aún sigue aportando agua a la marisma durante el verano, son más que evidentes los efectos de una presión agrícola insostenible. La reducción de su caudal ha originado alteraciones en la vegetación de ribera, donde los carrizos han sido sustituidos por fresnedas, menos exigentes en lo que se refiere al grado de humedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 04 de junio de 2006.

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