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Entrevista:MICAELA NAVARRO | Consejera de Igualdad y Bienestar Social

"Lo más importante del Estatuto es que establece el derecho a tener derechos"

El anteproyecto de la Ley para la Promoción de la Igualdad de Género acaba de iniciar su tramitación en el Consejo de Gobierno. La consejera de Igualdad, Micaela Navarro (Andújar, 1956), cree que será un eficaz instrumento para eliminar desde las instituciones los obstáculos que impiden la igualdad real entre hombres y mujeres, y subraya el papel del nuevo Estatuto de Autonomía en los avances sociales.

Pregunta. Uno de los ejes de la futura ley es la discriminación positiva de las mujeres, que algunos rechazan, quizás, porque la palabra discriminación implica en sí misma injusticia.

Respuesta. No hay que hablar de discriminación positiva sino de acciones positivas, pues no se trata de discriminar a nadie, sino de desarrollar medidas que permitan que el derecho a la igualdad que establecen la Constitución, el Estatuto y las leyes sea efectivo y real. Legalmente no hay ningún tipo de desigualdad, pero cuando una mujer se levanta por la mañana tiene más dificultades que un hombre. Criticar en este momento la división histórica de la sociedad, que a hombres y mujeres no ha separado para hacer cosas distintas, es una pérdida de energías absurda. Lo que hay que hacer ahora es definir dónde está el obstáculo real y establecer mecanismos tangibles, que se puedan medir, y que de verdad tengan una repercusión. La ley prohíbe, por ejemplo, la discriminación salarial, pero la verdad es que las mujeres siguen cobrando menos que los hombres. ¿Por qué? Porque hay otros componentes que lo permiten: la estructura salarial, la clasificación de puestos de trabajo... En este caso, la medida de acción positiva sería eliminar de la clasificación de puestos de trabajo esas barreras que se traducen en desigualdad.

"Las políticas de igualdad tienen que ser un compromiso de los gobiernos, y no sólo de las mujeres que están en los gobiernos"

P. Al margen de los obstáculos concretos que se pueden combatir con normas, hay muchos otros que entran en el terreno de la mentalidad y las convicciones.

R. Hay una parte que pertenece al ámbito de lo privado, como la atención a los hijos, que tiene que decidir la pareja. Pero para tomar la pareja una decisión libremente, sin condicionantes previos, se tienen que dar una serie de circunstancias que las instituciones estamos obligadas a poner sobre la mesa, porque suele ser la mujer la que coge la excedencia y reduce jornada al cobrar menos salario y ser la que asume el cuidado de la familia. La mujer que se levanta por la mañana y tiene un contrato a media jornada, el autobús, la guardería del niño, etcétera, y hace números y le trae más cuenta quedarse en su casa, si lo hace, es porque no tiene más remedio. Por tanto, no es una decisión libre, y es esta parte la que las instituciones tenemos que resolver y de eso es de lo que trata la ley de Igualdad. Es decir, que se pueda elegir en igualdad, porque si no estás eligiendo en igualdad, no estás eligiendo en libertad.

P. Una de las medidas que propone la ley es crear una asignatura específica sobre igualdad.

R. Siempre que hay alguna cuestión más o menos nueva queremos que se haga una asignatura en los colegios, pero el horario escolar es limitado, y si se ponen asignaturas obligatorias sobre un tema concreto, habrá que quitar de algún sitio. Hay que ser sensatos. A través del Plan de Igualdad que ha hecho la Consejería de Educación lo que se refuerza es la coeducación. No se trata de que se cree una asignatura específica, sino de que haya coeducación, que no consiste sólo en que los niños y niñas estén en las mismas aulas, sino de que se introduzca de manera transversal en todas las materias, con el papel fundamental de las familias.

P. ¿Tendrán las empresas incentivos para propiciar la igualdad?

R. No soy partidaria de que se les den ayudas económicas y fiscales a las empresas para que contraten a mujeres. Me parece bien siempre que sea complementario, pero si sólo vamos por esa vía, nunca vamos a terminar con el desempleo de las mujeres o con la falta de competitividad. Muchos empresarios contratarán el tiempo que dure la subvención y nada más. Insisto, hay que invertir en eliminar los obstáculos que impiden que las mujeres puedan competir realmente, con la construcción, por ejemplo, de guarderías.

P. Uno de los preceptos más llamativos de la ley es la paridad en los altos cargos de la Administración.

R. Hacer esto en las instituciones públicas es fácil, pero lo que pretendemos es que se extienda a toda la sociedad. Es muy importante que haya paridad en el Gobierno y en la Administración porque es de justicia. Dicho esto, no sirve de nada si no hay un compromiso de los gobiernos en el desarrollo de las políticas que se destinen a las mujeres. Estas políticas tienen que ser un compromiso de los gobiernos, y no solo de las mujeres que están en los gobiernos.

P. El PP, las mujeres del PP dicen que las listas electorales cremalleras [alternar hombre y mujer] son propias de regímenes antidemocráticos y humillantes.

R. Con todos los respetos, esas cosas me dan un poco de risa. Las mujeres del PP saben que el hecho de que los partidos de izquierda decidiéramos hace tiempo implantar, además por ley interna, ese sistema de cuota ha servido no sólo para que haya mujeres del PSOE sino mujeres del PP en política. A mí que no me digan tonterías, porque lo que dicen públicamente no es lo que dicen después. Lo que me parece lamentable es que el PP sostenga que están las que valen, porque puedo asegurar que conozco a mujeres del PP con valía suficiente que no están. Es bastante más denigrante esto, que haya un sistema en el que obligatoriamente tenga que haber hombres y mujeres en igualdad.

P. ¿Qué añade la ley andaluza de Igualdad a la ley estatal?

R. La ley estatal nos obliga a todos, y hay cosas que sólo se pueden establecer desde esta instancia, como el permiso de paternidad también para los hombres, o que las excedencias se consideren como cotizadas a la Seguridad Social, que es fundamental. En la ley andaluza complementamos con un permiso adicional de cuatro semanas, pero nuestras competencias únicamente nos permite aplicarlo en el ámbito de nuestros funcionarios, no podemos hacerlo para todo el mundo. También hemos extendido el permiso de paternidad a las parejas del mismo sexo, ya no sólo por nacimiento, sino por adopción.

P. IU ha criticado la falta de una política integral para combatir la exclusión social, en la que las mujeres son mayoría.

R. No sólo la ley de Igualdad se ocupa, se está terminado ya la ley de Inclusión Social, en cooperación con las demás consejerías. Pero el principal apoyo es la reforma del Estatuto, porque, en mi opinión, lo más importante que tiene el nuevo Estatuto es que establece como derecho el derecho a tener derechos, eso es importantísimo porque nos da un soporte a las instituciones e impulsa el cambio de mentalidad que tiene que haber en la sociedad. No hay nada más triste que te encuentres con una persona que no sólo está excluida porque no tiene recursos, sino porque sienta que no tiene derecho a tenerlos.

P. Se hizo una ley muy dura contra la violencia de género, y las mujeres siguen siendo asesinadas.

R. Si había una ley difícil de hacer, era ésta porque se trata de abordar delitos que se producen entre dos personas que han tenido o tienen una relación, no se trata de un delito cualquiera. Y aunque la ley prevea mecanismos, luego es muy difícil hacerlos cumplir. Por ejemplo, ¿cuántas de las mujeres asesinadas tenían orden de alejamiento? La ley prevé medidas que en cualquier otro delito serían muy efectivos, en estos es difícil, y hay que trabajar con las mujeres para que se sientan apoyadas. En cualquier caso, se ha dado un salto muy importante, y dentro de un par de semanas entrará la ley de Andalucía en el Consejo de Gobierno. Es una ley que ha sido trabajada por todos los grupos parlamentarios, y agradezco el esfuerzo que han hecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de mayo de 2006