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El CDN recupera la "ligereza" de 'La buena persona de Sezuan', de Brecht

La versión de Jesús Munárriz, dirigida por Luis Blat, se estrena hoy

A Luis Blat le parecía que a las traducciones de la parábola anticapitalista de Bertolt Brecht (Augsburgo 1898-Berlín 1956) La buena persona de Sezuan les faltaba "ligereza y un toque de aire fresco". Así que para la versión del Centro Dramático Nacional, que se estrena hoy en el teatro María Guerrero de Madrid y que él dirige, pidió al traductor Jesús Munárriz que abandonase "las construcciones extrañas".

A la prostituta Shen Te se le aparecen tres dioses que han bajado a la tierra en busca de una persona buena. Si dan con una, significará que se puede vivir sin hacer mal a nadie y que el mundo no necesita ser cambiado. Pero no dan con ningún individuo que no se aproveche del prójimo. Los pocos buenos son pobres y los dioses ponen todas sus expectativas en Shen Te, que ha puesto una tienda. Las intenciones de Shen son generosas, pero su negocio comienza a atraer a delincuentes y a policías. "Es un cuento oriental lleno de reminiscencias bíblicas, a veces sombrío como los tiempos en los que a Brecht le tocó vivir", comentó Blat.

La buena persona de Sezuan, subtitulada Parábola escénica, que se estrenó en Zúrich, fue escrita por Brecht en 1943, coincidiendo con su exilio en Estados Unidos por la II Guerra Mundial.

Gerardo Vera, director del CDN, recordó que la última vez que se representó el montaje en castellano -luego se ha programado en catalán- fue en 1967 de la mano de Nuria Espert y con dirección de Ricard Salvat. Espert adelantó el pasado abril que quiere protagonizar otra obra suya, Madre Coraje.

"En un monólogo final, Brecht se plantea: ¿qué posibilidad tiene el ser humano de ser bueno y seguir adelante sin ser un tiburón en la sociedad actual?", reflexionó la actriz Yolanda Ulloa. Gonzalo de Castro, apartado del teatro durante años por su presencia en la serie 7 vidas, se alegró de su vuelta: "somos 26 actores y ahora tenemos que defender bien todo lo que durante 70 días hemos estado trabajando de forma exhaustiva". En el reparto están también Teresa Manzano, Críspulo Cabezas, Enriqueta Carballeira y Alberto Castrillo-Ferrer.

"Brecht no nos dice cómo hay que comportarse. Nos interroga sobre nuestro comportamiento con humor e ironía", puntualiza Blat, también actor y bailarín. Porque lo que el texto cuenta, a juicio del director, "más allá de las razones poéticas, es el microcosmos de un mundo que es el nuestro". Blat sostiene que la agudeza de Brecht está en la falta de respuesta a las preguntas que plantea, porque por eso han fracasado las ideologías. "Defiende un punto de vista, pero eso no le quita complejidad ni ambigüedad", afirma el director de Los mal casados de Valencia, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, o El viaje de Pedro el Afortunado, de August Strindberg.

"Brecht sentía pasión por la poesía y el teatro chinos pero era muy importante no caer en lo exótico de un texto situado en China, sino ofrecer un paisaje chino, ya devastado por la codicia occidental", subrayó Blat. Por eso, optaron por un escenario muy sencillo creado por Paco Azorín y con iluminación de Juan Gómez-Cornejo. Es un espacio semicircular con un ascensor que une el cielo y la tierra. Y para la elaboración del vestuario, de Ana Garay, han seguido unas pautas que Brecht dejó marcadas en unas notas. "Se ha buscado el equilibrio entre Oriente y Occidente, recordando que en países como China cuanto más rica es una persona, más a lo occidental va vestida", señaló Blat, que se negó a ver vídeos de otros montajes para no coger ninguna referencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de mayo de 2006