La red Sarea sólo llena el 52% del aforo de sus teatros

La red de teatros vascos Sarea, que integra a 42 salas de la comunidad, ha duplicado desde 1997 su oferta de espectáculos de artes escénicas: de 655 funciones y 184.223 espectadores aquel año se pasó en 2005 a 1.434 representaciones de 391 espectáculos que atrajeron a 445.728 personas. Sin embargo, apenas logra llenar la mitad del aforo disponible en cada sesión. La ocupación media del año pasado se quedó en un 52%, con un promedio de 311 espectadores por función, según los datos facilitados ayer por el viceconsejero de Cultura, Gurutz Larrañaga.

"Aunque se diseñen políticas para favorecer" la afición al teatro "las administraciones tienen capacidad de incidencia limitada para llevar a los ciudadanos a las salas", apuntó en la presentación de los datos el director de Cultura de Guipúzcoa, Imanol Agote. Hay otros muchos agentes, sugirió, que deben trabajar en ese sentido para impulsar un sector no ajeno a las leyes del mercado.

Las instituciones presentaron un balance autocomplaciente de la actividad de Sarea, red constitutida por el Gobierno, las diputaciones -la de Álava ya ha decidido sumarse y lo hará en breve- y distintos ayuntamientos. "La oferta escénica ha experimentado un aumento en los últimos cuatro años a un ritmo del 6% anual", explicaron.

El teatro sigue acaparando el 82% de la tarta, mientras que la danza mantiene por cuarto año consecutivo una tendencia al alza, aunque sólo representa el 11% de la programación, por delante de los musicales (5%) y la lírica (2%).

El espectáculo escénico más visto en Euskadi de 2005 fue Cocidito madrileño, con 90 funciones y 43.740 espectadores. Queen. We will rock you (26.426 espectadores) y El graduado (10.077) se quedaron en el segundo y tercer puesto de un cartel copado en un 52% por compañías vascas y dirigido en un 30% al público del futuro. La mayoría de las propuestas infantiles, el 63%, se escenificaron en euskera. Sin embargo, la oferta global en esta lengua se ha estancado en un 30%, un dato que preocupa al Ejecutivo.

Éste fue uno de los pocos puntos negros subrayados por las instituciones. "Las compañías sólo piden que las actuaciones estén más concentradas, pero es difícil poner de acuerdo a los programadores", indicó Iñaki Gómez, director de Promoción Cultural del Gabinete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de mayo de 2006.