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CARTAS AL DIRECTOR

Renuncia a tratamientos

Para apuntalar los conceptos vertidos por el médico Damián Muñoz bajo el título Eutanasia y renuncia a tratamientos, le hago llegar unos párrafos de la declaración de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe Jura et bona sobre la eutanasia, del 5 de mayo de 1980:

"Es siempre lícito contentarse con los medios normales que la medicina puede ofrecer. No se puede, por tanto, imponer a nadie la obligación de recurrir a un tipo de cura que, aunque ya esté en uso, todavía no está libre de peligro o es demasiado costosa. Su rechazo no equivale al suicidio: significa más bien o simple aceptación de la condición humana, o deseo de evitar la puesta en práctica de un dispositivo médico desproporcionado a los resultados que se podrían esperar, o bien una voluntad de no imponer gastos excesivamente pesados a la familia o la colectividad.

Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares. Por esto, el médico no tiene motivo de angustia, como si no hubiera prestado asistencia a una persona en peligro".

Creo que cuadra perfectamente, desde el punto de vista de la doctrina de la Iglesia, con lo expresado por dicho profesional, y muchos que se rasgan las vestiduras ante estos temas deberían informarse adecuadamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de mayo de 2006