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Maragall refuerza a sus dos principales colaboradores sin aclarar su sucesión

El presidente de la Generalitat suprime tres de los departamentos hasta ahora en manos de ERC

Sólo 48 horas después de abrir la segunda y más traumática crisis de Gobierno de este mandato, Pasqual Maragall culminó ayer la remodelación de su Ejecutivo nombrando tres nuevos consejeros, todos ellos del PSC y con marcado perfil gestor, y suprimiendo tres de los seis departamentos hasta el pasado jueves en manos de Esquerra. Maragall ha querido congelar el debate sobre su sucesión dejando vacante el cargo de primer consejero, pero ha promocionado a dos de sus principales colaboradores, Joaquim Nadal y Antoni Castells, en una reestructuración pilotada por el PSC.

Con la firma de hasta cinco decretos en una sola mañana, Maragall quiso disipar el clima de provisionalidad instalado en la vida política catalana desde la expulsión, el pasado jueves, de los seis consejeros de Esquerra Republicana, entre ellos el número dos del Gobierno, Josep Bargalló. La opción de Maragall ha sido sustituir sólo a los consejeros de departamentos de carácter más sectorial: Educación, Bienestar y Familia, y Gobernación. Al frente de éstos ha situado, respectivamente, a Joan Manuel Manuel del Pozo, Carme Figueras y Xavier Sabaté, todos ellos de la máxima confianza de la dirección del PSC.

Al margen de estos cambios, el presidente ha optado por recuperar parte de las atribuciones hasta ahora en manos del primer consejero. Objetivo: reforzar su liderazgo, máxime en un momento en que en el PSC, y en contra de la voluntad del Maragall, ya se ha abierto el debate para su posible sucesión.

Sin primer consejero

El presidente, que el pasado viernes admitió por vez primera que no sabe si se presentará en las próximas elecciones, ha optado por eliminar el cargo de primer consejero. No quiere que nadie de su partido utilice este puesto para erigirse en su delfín. En la rueda de prensa posterior a la firma de los decretos, el consejero portavoz, Joaquim Nadal, se refirió a ello, asegurando que si la cartera del primer consejero queda libre es para "evitar lecturas que no sean en clave de estricta gobernabilidad".

Pero consciente de la complejidad de la situación y necesitado de colaboradores capaces de dirigir varios departamentos que han quedado diluidos en otros ya existentes, Maragall ha decidido dar cancha a dos de sus principales colaboradores. El primero, Joaquim Nadal, portavoz del Gobierno y consejero de Política Territorial, que ahora asume funciones del departamento de Presidencia.

Nadal será el fontanero de un gobierno ahora en minoría parlamentaria, que tiene pendientes de aprobación una veintena de leyes. Maragall sabe que sólo con una eficaz labor de negociación entre bambalinas se podrán llevar adelante estas leyes, muchas de ellas impulsadas por los consejeros de ERC ahora expulsados. El otro consejero que se refuerza con los cambios es Antoni Castells, al frente de Economía y Finanzas, y que ahora refuerza su liderazgo del área económica del Gobierno al asumir las competencias relativas a Comercio y Turismo.

El PSC se quedó sólo al aplaudir los cambios abordados por Maragall. Su socio Joan Saura, de Iniciativa Verds, celebró la asunción de las competencias de Presidencia por parte de Joaquim Nadal, pero recordó que la prioridad, ahora, es el referéndum del Estatuto y convocar elecciones para octubre. Esquerra Republicana de Catalunya, a través de Joan Puigcercós, su portavoz parlamentario en Madrid, se limitó a decir que velará desde el Congreso para que el Gobierno "se mantenga en sus políticas catalanistas y de izquierdas".

Desde las filas de la oposición, Artur Mas (CiU) celebró la recomposición del Gobierno, pero recordó que éste es poco más que "un gobierno de gestión" hasta las próximas elecciones. Josep Piqué (PP) mostró su "más absoluta indiferencia" ante unos cambios hechos a pocos meses de las elecciones.

Polémica sobre Ernest Maragall

El parto del reestructurado Ejecutivo de Pasqual Maragall no fue fácil. Ni rápido. Hasta dos horas se retrasó la rueda de prensa para informar de unos cambios que venían gestándose desde el jueves y que crearon no pocas disensiones entre la cúpula del PSC y el presidente Maragall. A mediodía de ayer, hora anunciada para informar de la reestructuración, el presidente Maragall continuaba reunido con el primer secretario de su partido y ministro de Industria, José Montilla, para consensuar unos cambios que el PSC revisó con lupa.

Y algunos nombres se tambalearon hasta el último momento. Como el de Ernest Maragall, hermano del presidente y actual secretario del Gobierno. Según fuentes del PSC, el jefe del Ejecutivo pretendía incorporarlo en su equipo, algo que no prosperó. Y es que en el PSC no son pocas las voces que consideran al hermano del presidente y a su particular estilo gestor como uno más de los causantes de los permanentes sobresaltos del tripartito catalán. Mientras fuentes del partido aseguran que Montilla vetó el nombre de Ernest Maragall, en la tarde de ayer un portavoz oficial de Presidencia desmintió tal versión y achacó el retraso de la conferencia de prensa a los problemas que hubo para repartir las competencias de los departamentos abolidos.

Pero el de Ernest Maragall no fue el único nombre que saltó de la lista que inicialmente había elaborado Pasqual Maragall. Aunque por motivos diferentes, también acabaron por no ser consejeros la vicepresidenta del PSC, Manuela de Madre, y el delegado de la Generalitat en Madrid, Santiago de Torres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de mayo de 2006

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