El presidente de Irak asegura que ha negociado el fin de la violencia con siete grupos de la insurgencia

El presidente de Irak, el kurdo Jalal Talabani, aseguró ayer que tanto él como representantes estadounidenses se han reunido con miembros de la insurgencia suní en busca de un acuerdo que ponga fin a la violencia, y que éste podría alcanzarse en breve. Aunque no es la primera vez que se informa de este tipo contactos, el comentario de Talabani se produce en un momento político clave, en el que tanto suníes, chiíes y kurdos negocian la formación de un Gobierno. Se espera que un nuevo reparto del poder permita a algunos de esos grupos integrarse en el proceso y abandonar las armas. "Se puede alcanzar un acuerdo con las siete facciones que me han visitado", dijo Talabani sin dar detalles.

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Los expertos norteamericanos dividen la insurgencia de Irak en dos grandes grupos: los llamados nacionalistas, que son iraquíes y suníes en su mayoría, y que buscan la salida de las tropas que consideran invasoras, y los yihadistas extranjeros, más próximos a los postulados de Al Qaeda, y que tienen sus propios objetivos.

En diciembre, las autoridades iraquíes lograron de los primeros una tregua durante las elecciones de diciembre. Entre los grupos con los que ha hablado Talabani no se encuentra el terrorista jordano Abu Musab al Zarqaui, considerado líder de Al Qaeda en Irak, ni los ex militares sadamistas.

Tres contratistas extranjeros de una empresa de seguridad privada perdieron la vida ayer y otros dos resultaron heridos en un atentado con bomba a 50 kilómetros al sur de Bagdad, según informó el Ministerio de Exteriores británico y la policía local. Aunque la nacionalidad de los civiles no ha sido confirmada, las televisiones por satélite árabes aseguran que dos de ellos son británicos.

Por otra parte, ayer se informó de un extraño motín militar. Cerca de mil reclutas, la mayoría suníes, se manifestaron por la calle cerca de su cuartel de Habbaniya, al este de Bagdad, en protesta por su primer destino, al parecer en una zona de mayoría chií. Estados Unidos ha presionado a las autoridades para incorporar a los suníes a la vida política y al Ejército. Los árabes suníes, un 20% de la población del país, coparon el régimen de Sadam Husein durante más de 25 años.

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