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Entrevista:TROTAMUNDOS | CARMEN POSADAS-ESCRITORA

Ron en la Antártida

Como manda la tradición marinera, Carmen Posadas -que acaba de publicar Juego de niños (Planeta)- ha sido bautizada dos veces a bordo de un barco. La primera, cuando cruzó la línea del Ecuador. Más tarde, al atravesar el Círculo Polar Antártico.

¿Cuándo atravesó el Ecuador?

Cuando nos mudamos a Europa desde Uruguay. Lo normal habría sido coger un avión, pero a mi padre le encantaba viajar, y nos vinimos a bordo de un barco italiano. Yo tenía 12 años y lo recuerdo perfectamente. El capitán se vistió de Neptuno y las camareras de sirenas. Fue mi primer baile.

¿Y qué se le perdió en la Antártida?

Fui en 1973, con mi ex marido y su padre, en una especie de crucero de aventura con un montón de señores mayores de 60 años. Era uno de los pocos lugares que mi suegro aún no conocía.

¿Y hay muchas cosas que hacer por ahí abajo?

Pues sí. Incluso nos bañamos en el cráter de un volcán marino, con el agua a 30 grados. También vimos el apareamiento de las ballenas, que durante el cortejo se levantan prácticamente en vilo y saltan unas por encima de otras, y visitamos la estación polar de varios países. Los estadounidenses tenían unos menús estupendos, y los pobres rusos no comían más que arenques.

Creo que tuvieron algún encuentro memorable.

Rescatamos al mismísimo Cousteau, que había chocado contra un iceberg y se le había abierto una vía de agua a su barco, Calypso. Estaba furioso y me pareció antipatiquísimo.

¿Y cómo fue el segundo bautismo?

Igual de loco. El capitán, que era danés, apareció vestido de vikingo, y las camareras parecían las novias del Capitán Trueno. Bebimos grog, una mezcla de ron y limón que recuerdo con horror. Y cuando estábamos ya todos con una moña espectacular se desató una tormenta.

No creo que el grog les ayudara a superar el mareo.

Fue horroroso. El barco se inclinaba 45 grados. Desde el camarote parecía que se hacía de pronto de noche, luego de día, y otra vez de noche... El mareo era mucho peor que el miedo. Me daba igual naufragar. De hecho, lo estaba deseando para que aquello terminara de una vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de abril de 2006