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Pablo Malo vuelve al suspense con 'La sombra de nadie'

El realizador rueda en el antiguo internado de Lekaroz (Navarra) su segunda película

Pablo Malo (San Sebastián, 1965), premio Goya a la mejor dirección novel en 1995 por Frío sol de invierno, ha encontrado entre las ruinas del internado de Lekaroz (Navarra) una atmósfera a medida para alejarse de su primer drama y volver al suspense, género que ya abordó con éxito en sus cortos El ángel de mármol y Jardines deshabitados. Allí, entre pasillos eternos, aulas fantasmagóricas, muros devorados por el fuego y telas de araña, rueda en formato anamórfico desde el 27 de marzo La sombra de nadie, una película de "suspense rural", producida por Zine 1 y Media Films y protagonizada, entre otros, por María Jesús Valdés, José Luis García Pérez, Manuel Morón, Vicente Romero y Philippine Leroy-Beaulieu.

La historia, escrita por el propio Malo, está ambientada en 1967 en algún lugar de los Pirineos. Marco (José Luis García Pérez), un experto en conducta infantil atormentado por su pasado, se instala en un pueblo de montaña en busca de un poco de tranquilidad. Pero esa paz no es fácilmente alcanzable en una comunidad sobresaltada por la muerte de Laura, una niña de nueve años que aparece ahogada en un humedal cercano a un internado. Su amiga Mónica (Andrea Villanueva) cree que sigue viva...

La sombra de nadie "es una historia realista con un cierto trasfondo sobrenatural", explicó Malo. "No es una película de terror". Al realizador no le gustan ni "el efectismo de los sustos" ni el maniqueísmo que se maneja en el género, donde los buenos son casi santos y los malos, diablos. Y ha huido de eso. Lo suyo siempre ha sido contar historias de personas normales, nunca "arquetípicas", con sus contradicciones. "Creo además que producen más miedo los vivos que los muertos", apuntó. "Para mí, películas de terror son Furtivos o Los santos inocentes".

El realizador esperaba encontrar en el corazón del Baztán un tiempo gris para ambientar su película y le ha sorprendido una luz primaveral. Pero desde que constató la "profesionalidad y naturalidad" de Andrea, la niña de 10 años que escogió entre 500 candidatas, no vive nada como un contratiempo. Se deja llevar, da la vuelta a los imprevistos y, a veces, los incorpora al guión. No le importa que el rodaje lleve unas tomas de retraso, ni repetir junto a Leroy-Beaulieu una y otra vez una escena que no acaba de salir redonda. Él mismo reconoce que se ha sacudido la presión y no le está pesando el Goya. Sólo se ha quedado con lo bueno del premio. "Nos ha permitido conseguir más rápido la financiación de la película". Son 2,5 millones de euros, el doble que su anterior producción, buena parte de ellos para costear los decorados que se están construyendo allí mismo: en la iglesia de este internado, abandonado en los años setenta.

Malo repite en La sombra de nadie con parte del reparto (Valdés o Andrés Gertrudix) y del equipo técnico de su primera película. También con el productor Luis Goya, que le ha puesto "el marco" y le ha "otorgado total libertad" para pintar el cuadro que él quería. "Algún día llegará el Real Madrid, fichará a Pablo y nos quedaremos sin él", dijo Goya. "A no ser que ganemos nosotros la liga", puntualizó García Pérez. Malo no tiene intención, por el momento, de dar el salto a Madrid.

El rodaje continuará seis semanas más en Pamplona, San Sebastián y la localidad francesa de Castet y la película estará terminada para después de este verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de abril de 2006