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Crítica:CLÁSICA | C. Festetics

Artista invitado

Un miniciclo como éste sobre Arriaga y su contexto organizado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, que en su primera parte empezaba el martes y concluye hoy, merecía mejor suerte. Escuchar por vez primera los cuartetos del compositor vasco con base en los materiales preparados por Joaquín Pérez de Arriaga -alma de muchas cosas en este segundo centenario- valía bastante más que la relegación al ominoso horario nocturno. Lo que debía haber sido un acontecimiento de esos que marcan la temporada se quedó en una reunión un tanto fantasmal de amigos y cabales. Seguro que tras esta frustración inicial la cosa habrá de corregirse en el Teatro Real, el último trimestre del año, cuando se ofrezca el resto de sus obras en versión de Al Ayre Español dirigido por Eduardo López Banzo.

Cuarteto Festetics

Obras de Haydn, Arriaga y Beethoven. Auditorio Nacional. Madrid, 4 de abril.

Por otra parte, la elección del cuarteto invitado, el Festetics, irreprochable sobre el papel, se reveló interesante sólo a medias, pues la formación húngara no parece atravesar precisamente su mejor momento. El Op. 18 nº 2 de Beethoven alcanzó una altura aceptable y el Cuarteto 'La broma' de Haydn se dijo muy en estilo -su último movimiento y unas czardas de propina fueron lo mejor del programa-, por más que la afinación del primer violín resultara, cuando menos, opinable. Pero las versiones de las dos obras de Arriaga decepcionaron. En el Cuarteto nº 1 faltaron claridad, frescura y, desde luego ese impulso juvenil que hay que tratar en relación con sus fuentes de inspiración, aunque el Menuetto se negociara con gracia suficiente. No se trataba de demostrar que Haydn o Beethoven son mejores sino de dar al autor de Los esclavos felices la dimensión que verdaderamente tiene. El Tema variado, op. 17 pareció cogido con alfileres y no salió precisamente límpido, con lo que el posible interés de obra tan infrecuente se redujo sin duda. Seguramente faltó ese trabajo previo que diferencia la mera lectura de una interpretación interesante, ensayos quiere decirse. En fin, que Arriaga era el protagonista pero al final pareció más bien el artista invitado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de abril de 2006