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Los forenses dicen al juez que Maeso pudo pincharse sin que nadie lo viera

Los forenses Matías Vicente, además director del Instituto de Medicina Legal de Valencia, y Jorge Mayans, comparecieron ayer por segundo día consecutivo ante el tribunal que juzga al anestesista Juan Maeso por el contagio masivo del virus de la hepatitis C a 276 pacientes en cuatro hospitales. Y, entre las conclusiones que ayer expusieron, afirmaron que "el facultativo pudo haberse pinchado dentro del quirófano sin haber sido visto puesto que el espacio de anestesia y el quirúrgico se encuentran separados". Además, explicaron que tras sus investigaciones, tras la reconstrucción de las historias clínicas de los afectados, "Maeso es el único elemento que tienen en común todos los contagiados incluidos en la causa".

Ambos especialistas reiteraron que "no hay más que una sola explicación, el contacto de sangre del anestesista con un medicamento administrado luego a los pacientes". Matías Vicente, concretamente, agregó: "No se me ocurre otra".

Según los forenses, las sustancias opiáceas que supuestamente consumía Maeso (Dolantina y/o Fentanés) tienen un efecto inicial que sirve para estimular. Es por ello, que entienden compatible su consumo con la realización de su trabajo habitual sin que se note ningún efecto. Como ilustración, Matías Vicente refirió el caso de un cirujano que tras jubilarse, ya con 80 años, puso en conocimiento de la comunidad científica que toda su vida había consumido opiáceos de manera regular y que nadie se había apercibido ni había mermado sus capacidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2006