Íntimos
Nueva visita a España de Gary Louris, cantante, compositor y guitarrista de The Jayhawks y Golden Smogg, un artista que ha revitalizado el rock americano de raíz y que se convirtió a principio de los años noventa en polo de referencia de la música de guitarras.
Venía acompañado de tres compinches sonoros que volcaron su talento en el campo de la música acústica, provocando ambientes sonoros de leve placidez. Kraig Jarret Johnson, ex socio en Jayhawks, aportó su talento vocal en suaves composiciones tras las que se esconde la figura de un Neil Young eterno en cuanto a sonido e intenciones. Ed Ackerson puso los solos de guitarra acústica, con gusto e intención, siendo siempre el socio perfecto para un concierto entretenido y a no demasiado volumen. El combo lo completaba el asturiano Paco Loco, músico y productor que ha pasado a convertirse en compañía irreemplazable en esta corriente del rock y que demostró que cualquier cosa a su alcance puede convertirse en instrumento de acompañamiento medido.
Gary Louris & Kraig Jarret Johnson
Gary Louris (voz y guitarra), Kraig Jarret Johnson (voz y guitarra), Ed Ackerson (guitarra y coros) y Paco Loco (percusión, teclados y guitarra). Sala El Sol. Madrid, 28 de marzo.
Juntos y por separado, estos cuatro jinetes desplegaron a lo largo de dos horas y media un repertorio que contó con la aquiescencia de un público entregado hasta el embeleso, que cantó junto a los solistas a lo largo de todo el concierto. A quien no le apasiona este tipo de música, la actuación pudo parecerle larga hasta la extenuación.
Pero la mayor parte del público guardó respeto y admiración por unos músicos que tocan y cantan bien y que encuentran su momento brillante en varios tramos de la actuación, como fue la interpretación de So sad. También encontraron acomodo en el repertorio los temas del inminente próximo disco de Golden Smogg, según anunció el propio Louris. Fue, en definitiva, un concierto dominado por la sensación de intimidad y, aunque es dudoso que éste sea el futuro del rock'n'roll al menos en su vertiente más vitalista, sí es cierto que la impresión es que cumple su papel dentro del ambiente depresivo que inundó la música joven a lo largo de la década pasada. Nada que ver con los 60, los 70 o los 80.
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