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CARTAS AL DIRECTOR

¡Qué desánimo!

Cuando el primero de abril de 1956 repartí en mi Facultad de Derecho, junto con otros amigos (Francisco Bustelo, Manuel Fernández-Montesinos García Lorca y Pablo Sánchez Bonmatí) un manifiesto por el que seríamos condenados a un año de prisión en sentencia del Tribunal de Orden Público, y en el que se decía entre otras cosas: "En este día, aniversario de una victoria militar que, sin embargo, no ha resuelto ninguno de los problemas... los universitarios madrileños nos dirigimos a la opinión pública. Y lo hacemos precisamente en esta fecha nosotros, hijos de los vencedores y de los vencidos (a propósito, soy hijo de familia de vencedores, aunque desde muy joven me sentí vencido), porque es el día fundacional de un régimen que no ha sido capaz de proyectarnos a un porvenir común, de reconciliarnos con España y con nosotros mismos...".

Pues bien, hoy, más de 60 años después, y tras el segundo aniversario de la masacre de Atocha, qué triste es ver cómo una de las dos Españas sigue casi igual que entonces: mintiendo, manipulando, oponiéndose por sistema a cualquier iniciativa -aunque sea la adecuada- del Gobierno legítimo de la nación, a través de su partido político y medios de comunicación afines. ¡Qué vergüenza y qué indecencia la campaña de El Mundo siguiendo sembrando dudas sobre la clarísima autoría de los islamistas, el reportaje de Telemadrid sobre el mismo asunto y hasta, por nombrar algo meramente anecdótico -pero no creo que inocente-, el pase por dos veces en la misma semana, en Popular Televisión (la de los obispos), de la película Sin novedad en el Alcázar.

Qué inocente fui creyendo en un futuro con memoria histórica para todos y hasta con otros modales por parte de la derecha. Vana ilusión. ¡Qué desánimo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de marzo de 2006