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Rusia construirá dos gasoductos para suministrar combustible a China dentro de cinco años

Rusia construirá dos gasoductos para suministrar combustible a China en un plazo de cinco años, según anunció ayer en Pekín Alexei Miller, consejero delegado de la compañía rusa Gazprom, tras firmar el pacto con China National Petroleum Corporation (CNPC). Se trata de uno de los 15 acuerdos (varios de ellos en materia energética) rubricados ayer por representantes de ambos países en el marco de la visita de dos días de duración que inició a China el presidente ruso, Vladímir Putin.

Ambas conducciones serán capaces de transportar entre 30.000 y 40.000 millones de metros cúbicos de gas al año; pero mientras una de ellas se nutrirá de combustible procedente de Siberia, la otra se alimentará de gas en el extremo oriental ruso. Miller aseguró que aún se están negociando los detalles financieros de las futuras entregas.

El acuerdo aplica un poco de bálsamo a la irritación que sufren los líderes chinos por lo que consideran la falta de progreso en el incremento de los suministros energéticos procedentes de Rusia. China quiere que su vecino construya un oleoducto capaz de enviar 30 millones de toneladas de petróleo al año (600.000 barriles al día) hasta su frontera, y está presionando en este sentido. La potencia asiática es cada vez más dependiente de las importaciones de crudo. En la actualidad representan el 43% de lo que consume, pero se calcula que para 2020 la cifra llegará al 70%.

Durante el viaje de Putin, sin embargo, no ha habido señales de que los dirigentes chinos hayan logrado hacer avanzar sus intereses sobre el oleoducto siberiano. Viktor Khristenko, ministro de Industria y Energía, afirmó que no se tomará ninguna decisión sobre la posible construcción de un ramal a la ciudad de Daqing, en la provincia nororiental de Heilongjiang, hasta que se complete el estudio de viabilidad.

Pekín sufrió un fuerte revés cuando Moscú canceló el proyecto establecido en 2003 para llegar a Daqing, después de que Tokio le ofreciera considerables ayudas financieras para que cambiara el tendido y lo llevara hasta un puerto ruso en el Pacífico. Con esta decisión, Rusia eliminó la dependencia única de China y amplió el acceso del crudo a Japón y otros mercados asiáticos.

Pekín es uno de los principales compradores del petróleo de su vecino, que le es enviado actualmente por tren en su totalidad. Pero este método de suministro es más caro y está limitado por la capacidad de las redes ferroviarias.

Además del sector energético, Rusia y China aseguraron ayer que potenciarán los intercambios en materia de telecomunicaciones y transporte, entre otros. Pekín planea construir 27 centrales nucleares en los próximos 15 años, y Moscú quiere incrementar su presencia en el sector. Los flujos comerciales entre los dos países crecieron un 37% el año pasado, hasta alcanzar 29.000 millones de dólares (23.800 millones de euros); una cifra que prevén duplicar en 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de marzo de 2006