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Esperanza de consenso en la reforma del Senado

El PP tiene la llave de un proceso que todos los demás partidos están deseando iniciar

"Tiene que cambiar el Senado porque ha cambiado España", es el resumen que hace el presidente de la Cámara alta, Javier Rojo, cuando se le pregunta por la oportunidad de una reforma que el Gobierno quiere completar en esta legislatura. La reforma del Senado es uno de los cuatro aspectos de la Constitución que el Ejecutivo pretende abordar. Sin embargo, Rojo también advierte de que "la reforma, o es de todos o no será".

El Consejo de Estado ya ha emitido sus recomendaciones sobre esta reforma. Entre ellas, que se reduzca el número de senadores, modificar el modo de elección, hacer del Senado cámara de primera lectura en determinados supuestos o ampliar sus plazos de tramitación de las leyes. El informe aún no ha llegado por vía oficial al Senado, pero ya está sobre la mesa de los muchos entusiastas de la reforma que se sientan en él.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció hace dos semanas en el Pleno del Senado que, una vez estudiado este informe, en otoño abrirá una ronda de contactos con los partidos políticos para evaluar el grado de consenso sobre este tema. De las cuatro reformas constitucionales, "la del Senado es la que tiene más alcance para el funcionamiento del sistema político y para el funcionamiento del modelo autonómico", dijo Zapatero. Sin embargo, el PSOE reconoce que, sin la colaboración del PP, es imposible. De la misma forma, Rojo declara que se niega a iniciar el proceso si no ve la suficiente voluntad de acuerdo. Declarada la intención de todos los grupos de iniciar el debate, son los populares los que tienen la última palabra.

EL PAÍS ha querido pulsar, a través de los portavoces, la voluntad que hay en la Cámara de encarar la reforma, qué ideas llevaría cada grupo a ese debate. Todos han contestado a estas cuatro preguntas:

1. ¿Por qué es importante y urgente reformar el Senado?

2. ¿Qué atribuciones debería tener que hoy no tiene?

3. El Consejo de Estado propone que todos los senadores sean por elección directa, y cada autonomía elegirá seis senadores, más otro por cada provincia, más otro por cada millón de habitantes. ¿Qué le parece esta fórmula?

4. ¿Qué condiciones, o qué modelo, defendería su partido en una futura negociación de la reforma?

PÍO GARCÍA ESCUDERO Portavoz Grupo Popular

El Grupo Popular cuenta con 124 senadores, que le permiten, con un mínimo acuerdo o coincidencia, ganar cualquier votación en el Pleno.

1. Lleva siéndolo desde hace más de veinte años. Pero ahora, lo que es más importante y urgente es recuperar el consenso sobre nuestro modelo autonómico, roto por el Gobierno socialista. Si no existe un clima de estabilidad política, no pueden acometerse reformas de calado. De poco vale reformar el Senado para que contribuya más eficazmente al funcionamiento del Estado de las Autonomías, si no sabemos adónde se dirige éste.

2. Un hipotético Senado reformado debería seguir manteniendo, en lo fundamental, sus cometidos actuales en el control e impulso político del Gobierno, y mejorar su aportación en materia legislativa y presupuestaria, a fin de que, tal como ocurre ahora, su papel en estos ámbitos no sea meramente testimonial. Sin poner en cuestión el papel preeminente del Congreso, se deberían incrementar los plazos para el trámite legislativo, posibilitar que el Senado sea Cámara de primera lectura en determinados supuestos y extender a más casos el procedimiento de resolución de discrepancias entre Congreso y Senado mediante una Comisión mixta paritaria del art. 74.2 de la Constitución.

3. Una más entre otras muchas posibles. De todos modos, no hay que olvidar que el Senado ya posee una representatividad territorial basada en la elección de un mismo número de senadores por provincia (frente al criterio proporcional del Congreso) y que el vigente procedimiento de elección de los senadores mediante listas abiertas es el más democrático de nuestro sistema electoral.

4. Si hablamos de una reforma constitucional, la condición fundamental es que cualquier posible reforma del Senado venga avalada por un nivel de consenso al menos similar al que en su día se obtuvo para aprobar la Constitución.

JOAN LERMA Portavoz Grupo Socialista

El PSOE tiene 97 senadores.

1. Al Senado se le dio una función de cámara de segunda lectura, más que una función de cámara territorial, algo que no se hizo en su momento porque aún no existían las comunidades autónomas. Nada estaba transferido. Ahora se han desarrollado los estatutos y tienen competencias que es necesario coordinar. Unas las coordina el Gobierno, porque son legislación básica. Pero otras no, y esas se pueden coordinar en el Senado.

2. En las leyes territoriales y los estatutos, como sede de la representación territorial el Senado debería ser la cámara de primera lectura. Debe centrase en leyes de grandes planificaciones territoriales, como las infraestructuras. El objetivo es que todas las competencias que hemos repartido a las comunidades autónomas se puedan debatir en común. Por ejemplo, el Consejo de Política Fiscal y Financiera debería ser parte del Senado. Allí se debate y nadie se entera de las cifras, cuando se podía debatir aquí abiertamente.

3. Este es el punto más complejo, porque cada comunidad tiene que aceptar modificar su representación. Con esta propuesta las uniprovinciales ganan respecto a las que tienen más provincias. En este punto, estaríamos de acuerdo con cualquier cosa que consiga consenso. La propuesta que tenga más consenso será la mejor.

4. Lo más importante es que el Senado cumpla su función. Hay que cambiar el sistema de elección de senadores. Los senadores deben ser elegidos en las elecciones autonómicas, no en las generales. De esa forma, las cámaras no se disolverían a la vez, sino que el Senado se iría renovando parcialmente al ritmo de las elecciones en cada autonomía.

CARLES BONET Portavoz Entesa Catalana de Progrés (ERC)

El Grupo Entesa Catalana de Progrés tiene 16 senadores de los partidos del Gobierno de Cataluña: 10 del PSC, 4 de ERC y 2 de IC-V.

1. Cuando se redactó la Constitución no se sabía hasta dónde llegaría el proceso autonómico. Hoy es una realidad consolidada que incluso aumentará con las reformas previstas. Las comunidades autónomas son responsables de una importante porción del gasto público, y tienen gran prestigio político en sus correspondientes territorios. Pero a pesar de ello, continuamos con un Senado de base 80% provincial y solo 20% autonómica; con un Senado con poca significación política y legislativa; con un Senado que como institución no contribuye efectivamente a la marcha general política.

2. Cuando me preguntan socarronamente qué hacemos en el Senado, siempre respondo que lo mismo que en el Congreso, lo que pasa es que no salimos en la tele. Ahora el Senado es una cámara de segunda lectura, pero irrelevante ¿Qué consecuencias ha tenido el primer veto de la democracia a unos Presupuestos Generales? El Senado tiene que ser cámara de primera lectura en cuestiones territoriales. Y la segunda lectura tiene que significar una auténtica interacción con las posiciones del Congreso.

3. Siempre la izquierda catalana ha considerado que el Senado español debería ser como el Senado alemán, corregido con las cuestiones identitarias y lingüísticas. Así que nos debatimos entre un Senado formado por representantes de los Ejecutivos autónomos y un Senado electo. Ahora bien, siempre hemos tenido claro que la base ha de ser, en todo caso, autonómica, no provincial. De todas formas, antes que la composición tendríamos que establecer las funciones y la significación política. Si no, todo el mundo se dedicará sólo a echar cuentas y se viciará el debate.

4. La receta sería la siguiente: Un Senado como la expresión del poder autonómico que modera, interacciona y colabora con el poder central. Un Senado donde se encuentran y cooperan las CC AA entre ellas, y con el poder central. Un Senado que ha de ser el lugar donde se reconozcan y se desarrollen los hechos diferenciales, las diversas lenguas y culturas, como elementos intrínsecos a la propia naturaleza de España. En resumen, si el Congreso trata sobre todo de los derechos individuales a que hace referencia el preámbulo de la Constitución, el Senado tienen que entender sobre los derechos colectivos y territoriales al que también hace referencia dicho preámbulo. Es decir, por la acción de las dos cámaras se llega al equilibrio entre unidad y diversidad.

INMACULADA LOROÑO Portavoz Senadores Vascos en la Comisión de CC AA

Cuentan con siete senadores.

1. Es importante reformar el Senado si queremos que perviva, puesto que actualmente deja mucho que desear en cuanto a cumplir la función como Cámara de representación territorial; función que la Constitución le otorga y sin embargo no tiene reflejo posterior en el articulado, que le relega a cámara de segunda lectura incluso en cuestiones de contenido territorial.

2. Como mínimo, debería ser una cámara decisiva y decisoria en legislación de contenido autonómico, es decir, en aquellas cuestiones que inciden directamente en el ejercicio de competencias que tienen atribuidas las comunidades autónomas y cómo no, en reformas o nuevos estatutos.

3. Creo que el informe del Consejo de Estado debe estudiarse en su conjunto, aunque una de las cuestiones que se ha suscitado siempre en las diferentes ponencias de reforma es el del sistema de designación de los senadores, que actualmente es mixto: electos, y designados por las CC AA. Sin embargo, creemos que no sólo es cuestión de número y sistema de designación, sino también de representatividad en la Cámara de la comunidad autónoma a la que cada senador pertenece.

4. Cuando se construya la ponencia de estudio aprobada como una resolución fruto del debate del Estado de Autonomías, pondremos sobre la mesa tras el estudio del informe del Consejo de Estado nuestra propuesta, que por supuesto incidirá en dotar al Senado de contenido y función como Cámara de representación territorial a través de la reforma constitucional correspondiente. Apostaremos como siempre por una reforma posible antes que por una contraproducente.

PERE MACÍAS Portavoz Grupo Catalán (CiU)

Cuenta con seis senadores.

1. La reforma del Senado es imprescindible para completar el diseño del Estado de las Autonomías, carente hasta ahora de mecanismos eficaces para la conformación de la participación de las comunidades en los asuntos del Estado. Es urgente puesto que la inexistencia de dichos mecanismos lastra cada vez más la eficacia en la respuesta gubernamental a los problemas de los ciudadanos.

2. El Senado debería ser cámara de primera -y última lectura- en las leyes que afecten a las competencias de las comunidades autónomas. Por similitud con el sistema alemán, puede hablarse de un porcentaje de leyes alrededor del 25% de las aprobadas. No se trata sólo de lo que se podría llamar leyes de alcance territorial, como los Estatutos de Autonomía o la Ley sobre el Plan Hidrológico Nacional, por poner algún ejemplo, sino de las leyes sectoriales cuyo desarrollo o aplicación afecte a competencias autonómicas.

3. La fórmula propuesta por el Consejo de Estado debe leerse como una primera aproximación a un sistema de elección de los senadores basado en la circunscripción autonómica en lugar de la provincial. Como primera aproximación contiene ideas que compartimos, pero su resultado final es excesivamente sesgado e inaceptable para todas las comunidades que tengan más de dos provincias.

4. Para CiU la reforma debe también atender a la protección desde el Senado de los hechos diferenciales y singularidades amparados por la propia Constitución. En este sentido, el uso normal de las lenguas cooficiales en la Cámara alta es una condición para el apoyo de nuestro grupo a la reforma.

JOSÉ MENDOZA Portavoz Coalición Canaria

Cuentan con 4 senadores.

1. Primero, porque no existe en la arquitectura institucional española ningún punto de encuentro y debate que relacione la Administración General del Estado con las autonomías. La Conferencia de Presidentes no ha sido sino una salida coyuntural. Segundo, porque es el Senado la institución que, según la Constitución, está llamada a jugar ese papel. Y tercero porque las comunidades autónomas no pueden estar al albur de la interpretación que pueda hacer el Estado respecto de las competencias ya atribuidas o atribuibles, teniendo como única salida el recurso ante el Tribunal Constitucional.

2. Básicamente, ser Cámara de primera lectura respecto de toda aquella legislación que afecte a competencias ya atribuidas a las comunidades autónomas.

3. Es una fórmula que nosotros siempre hemos defendido, aunque nunca nos hemos pronunciado sobre el número concreto de senadores.

4. Además del diálogo entre las fuerzas políticas -bilateral o multilateral- y las negociaciones del Gobierno con todos los grupos parlamentarios, apostamos por la existencia paralela de una Ponencia en el Senado que, independientemente de los resultados que se obtengan en otros marcos, cierre una propuesta consensuada para futuras legislaturas.

JOSÉ MARÍA MUR Portavoz rotatorio Grupo Mixto (Partido Aragonés)

El Grupo Mixto lo componen cuatro senadores de cuatro partidos distintos: PAR, IU, BNG y EA.

1. En un Estado descentralizado política y administrativamente, es importante y urgente conseguir una Cámara que coordine y propicie el debate de los Gobiernos regionales entre sí y con el Gobierno central, legisla prioritariamente y en exclusiva los temas de interés territorial, articula políticas con Unión Europea y que sea un verdadera cámara de representación territorial, no una cámara de segunda lectura y supeditada políticamente al Congreso.

2. Las atribuciones que debe tener, son todas aquellas que permita debatir, legislar y controlar las decisiones de un Gobierno y una Administración de un Estado fuertemente descentralizado.

3. No aceptamos el modelo propuesto por le Consejo de Estado, porque supone rebajar la actual representación absoluta y relativa que ahora tiene Aragón. El criterio de población debe tener su reflejo en la composición del Congreso. El Senado debe buscar el reequilibrio territorial, si se quiere implicar a todos los territorios y no fomentar la discriminación.

4. En una futura negociación, que deseamos inmediata, todos debemos sentirnos cómodos, la reforma no puede ser obra del pacto PP-PSOE. La España plurinacional y pluripartidista debe quedar reflejada. El modelo debe buscar que los territorios y sus habitantes, no se sienta discriminados y debe atender las sensibilidades emanadas de los parlamentos regionales, hoy muy representativos de la realidad del Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de marzo de 2006