La Ertzaintza graba ya los interrogatorios de todos los detenidos incomunicados

Balza aboga por derogar la incomunicación porque "aporta poco" a la investigación

Todos los detenidos desde octubre a los que la Ertzaintza ha aplicado el régimen de incomunicación han sido grabados tanto en los interrogatorios como en sus desplazamientos por las zonas de calabozos. El consejero de Interior, Javier Balza, defendió ayer la derogación de la incomunicación pues ese instrumento "aporta relativamente poco a la investigación". En lo que va de año, la policía autonómica ha incomunicado a tres detenidos y en 2005, a uno. Balza presentará este mes estas medidas garantistas para evitar torturas a dos instancias del Consejo de Europa.

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La Ertzaintza ya se adelantó en los años 90 al utilizar las grabaciones de vídeo para desarticular comandos de extorsión de ETA o para detener a grupos de violencia callejera. Ahora ha dado un paso más para evitar zonas oscuras que permitan las torturas, al extender desde el pasado 1 de octubre a los detenidos incomunicados la grabación de los interrogatorios, así como todos sus movimientos en los calabozos.

Este procedimiento, ya en vigor para el resto de detenidos, fue la promesa con la que Balza estrenó su tercera legislatura al frente de Interior. La anunció en su comparecencia parlamentaria del pasado 30 de septiembre. En realidad, era el paso que periódicamente han exigido internacionalmente instituicones y grupos como el Comité para la Prevención de la Tortura, Amnistía Internacional, el Comité contra la Tortura de la ONU y, en el País Vasco, el Ararteko para evitar espacios de impunidad policial.

Desde esa primera comparecencia, la Ertzaintza ha venido realizando ese trabajo con cámaras de vídeo convencionales, no integradas aún en su sistema informático general en el caso de los detenidos incomunicados. Las obras para incorporar las tres dependencias que dependen de la Policía de lo Criminal, que se ocupa de la lucha antiterrorista, en el sistema general de cámaras fijas finalizarán en dos semanas, anunció ayer Balza en la Comisión de Interior. Esto supondrá que, también en el caso de los detenidos incomunicados, los agentes encargados de sus interrogatorios o de sus desplazamientos por la zona de calabozos no podrán tener acceso a las grabaciones ni manipularlas.

El acceso de los ertzainas al ordenador central que registra las imágenes es restringido. Las grabaciones se guardan por espacio de tres meses, salvo por necesidades de la investigación u orden judicial. Con este sistema "hemos creado los procedimientos para que la tortura y los malos tratos sean imposibles en la Ertzaintza", subrayó Balza, quien negó que existan denuncias por torturas contra la policía vasca. Balza explicará personalmente estas medidas, que no son utilizadas por ningún otro cuerpo en España, los próximos días 16 y 17 de marzo a los representantes del Comité para la Prevención de la Tortura y del comisario de Derechos Humanos, que dependen del Consejo de Europa.

Con todo, Balza defendió una aplicación de la incomunicación "no sistemática, justificada y proporcional a las necesidades reales de la investigación" y destacó que, de hecho, "aporta poco" al trabajo policial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de marzo de 2006.