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Cuatro chicos con bates de béisbol irrumpen en un colegio

Cuatro chicos, de unos 12 a 14 años, irrumpieron ayer en el Colegio de Infantil y Primaria Carlos V de la barriada de Torreblanca (Sevilla) armados con bates de béisbol e intentaron agredir a un alumno del centro, según confirmó ayer la Delegación Provincial de Educación. Una profesora de Educación Física, que se encontraba en ese momento en el patio del centro e intentó detenerlos, recibió amenazas. "Le han prometido una buena paliza muy pronto" comentó una persona que prefiere mantenerse en el anonimato.

Los intrusos, que no son alumnos del colegio, llegaron sobre las 11.00 de la mañana y, según la versión de la Delegación de Educación, no pasaron del patio; dónde la profesora de Educación Física les disuadió y se marcharon. Sin embargo, la otra fuente asegura que los cuatro chicos entraron en la clase en la que se encontraba el niño al que pretendían agredir, "armando un revuelo considerable", aunque no llegaron a pegarle.

El director del centro avisó inmediatamente después del incidente a la Delegación de Educación, desde donde mandaron a un inspector quien se reunió con el claustro de profesores y el consejo escolar. La dirección del centro presentó ayer una denuncia ante la Policía y, según fuentes policiales, los chicos entraron en el colegio con intención de vengar una paliza que había recibido un familiar suyo de 13 años. El claustro tiene prevista una reunión esta mañana para decidir si se suspenden las clases el viernes en protesta por este incidente.

La barriada de Torreblanca en la que se ubica el colegio Carlos V es una de la zonas deprimidas de Sevilla y el colegio tiene ya una larga lista de problemas con jóvenes del entorno que no son alumnos pero que acceden al recinto escolar saltando las vallas. "Rompen los cristales de los coches de los profesores, que están aparcados dentro del centro, y rallan la pintura. También molestas a los estudiantes cuando están en el recreo y estas situaciones se repiten constantemente. Los profesores han pedido a la Delegación de Educación que ponga un vigilante, pero su presencia se limita a cuatro horas diarias", comenta la misma persona que quiere permanecer en el anonimato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de febrero de 2006