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Un hombre con orden de alejamiento y una mujer mueren a manos de sus respectivas parejas en Madrid

Una mujer y un hombre perdieron ayer la vida a manos de sus respectivas parejas en la Comunidad de Madrid. Ana Velarde, una ciudadana peruana de 39 años, fue presuntamente estrangulada por su pareja, Luis Gonzalo Barragán, de la misma nacionalidad, en el barrio madrileño de Carabanchel. La mujer no había denunciado nunca por malos tratos a su compañero, según fuentes policiales. Además, en la localidad de Móstoles, Emilio Calderón Serrano, español de 57, fue presuntamente asesinado por su compañera sentimental, Misericordia Nieves Rubio, de la misma nacionalidad. Calderón tenía desde el pasado 2 de febrero una orden de alejamiento respecto a su compañera. Los dos presuntos agresores están detenidos. En lo que va de año, 14 mujeres y tres hombres han muerto a manos de su pareja o ex pareja, según el recuento que realiza este periódico.

"Acabo de matar a mi novia". Ésas fueron las palabras que usó Barragán, de 36 años, al llegar a la comisaría de Retiro, según fuentes policiales. Eran más de las cinco de la mañana. En la madrugada, los vecinos del número 2 de la calle del General Martín Cerezo 2 habían oído gritos y portazos en el piso de la pareja. No imaginaron el trágico final.

Siempre según la policía, el hombre asfixió a su pareja con un cordón. La dotación sanitaria que acudió posteriormente al domicilio constató el problema cardiorrespiratorio de Ana Velarde. Pese a los intentos, los facultativos no pudieron reanimarla. La víctima tenía dos hijas pequeñas -la mayor, de 12 años-, fruto de una relación anterior. El presunto homicida y la fallecida convivían desde hace dos años.

Por otra parte, en Móstoles, Emilio Calderón Serrano murió apuñalado por su compañera sentimental, Misericordia Nieves Rubio, de 47 años, según la versión policial. La presunta homicida avisó a los servicios de emergencia y en un primer momento echó la culpa de lo ocurrido a una tercera persona. Fuentes policiales señalaron que en el domicilio no había nadie más.

A pesar de que el fallecido tenía una orden de alejamiento que le impedía acercarse a su presunta agresora, los vecinos aseguraron que veían junta a la pareja con bastante frecuencia. Emilio y Misericordia llevaban juntos 15 años. Agustín Calderón, hermano de la víctima, señaló que éste era "un vividor, alcohólico y cocainómano". "Llevaba muy mala vida, no quería trabajar, sólo pensaba en gastar el dinero", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006