Reportaje:

El último reto de Fossett

El multimillonario intenta realizar el vuelo más largo sin escalas

¡Quién pudiera ser multimillonario para permitirse este tipo de aventuras! Steve Fossett, magnate conocido en todo el mundo por batir récords, partió ayer en solitario desde el Centro Espacial Kennedy (Cabo Cañaveral, Florida) hacia su nuevo objetivo: recorrer un total de 41.978 kilómetros (26.084 millas) en aproximadamente 80 horas. Y lo pretende hacer con su ya conocido avión ultraligero, el GlobalFlyer, con el que busca arrebatar la marca del vuelo más largo sin escalas y sin repostar que desde hace dos décadas ostentan sus compatriotas Dick Rutan y Yeana Yeager.

Una fuga en el depósito de combustible y el fuerte viento obligaron a Fossett, de 61 años de edad, a aplazar la salida un día. El GlobalFlyer, el mismo avión con el que el año pasado se adjudicó el intrépido piloto la primera vuelta al mundo sin escalas y en solitario, despegó ayer sin mayores problemas a las 7.20, hora local, desde la misma pista utilizada por los transbordadores espaciales de la NASA, camino de superar la hazaña del Voyager, que en 1986 aterrizó en el desierto de Mojave (California) tras cumplir una distancia de 40.582 kilómetros en nueve días de vuelo.

Con el viento, la mayor preocupación de Fosset se centra en la posible pérdida de combustible en vuelo
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Resuelto el problema técnico y con el tiempo favorable, Fossett confiaba ayer en que el viento le ayude en todo el recorrido. En su particular aventura, el magnate estadounidense cruzará el Atlántico desde Florida, camino hacia África, Arabia Saudí, India, China y Japón, para luego entrar en el Nuevo Mundo por la costa oeste desde México, ayudado por las corrientes del Pacífico. Cruzará después EE UU desde Cabo Cañaveral hasta el norte del país, y aterrizará el sábado cerca de Londres, tras superar por segunda vez en su periplo el Atlántico, en el aeropuerto de Kent.

Las previsiones hablan de que el jet stream -corriente de aire de cola que utilizan los aviones para ahorrar combustible en los vuelos transoceánicos- podría debilitarse en Hawai. El GlobalFlyer navegará a una altura de 45.000 pies (13.720 metros), para sacar el mayor rendimiento a los fuertes vientos. Más alto incluso que los aviones comerciales. En el despegue, el ultraligero de 35 metros de envergadura pesaba 9,98 toneladas, de las que ocho son de combustible.

Junto a la intensidad del viento, la mayor preocupación de Fossett y de su equipo es la pérdida de combustible en vuelo. La última se debió a una nueva pieza del avión que no estaba bien sellada. En su anterior marca de marzo de 2005, el GlobalFlyer llegó a Salinas (Kansas) con menos combustible del calculado. Pero los técnicos aseguran que todo está estudiado para que, la tarde del sábado, el ultraligero se pose en Londres tras aproximadamente 80 horas de su despegue y supere en 1.126 kilómetros la marca que en 1999 fijaron el británico Brian Jones y el suizo Bertrand Piccard, con el globo Breitling Orbiter III.

Durante el vuelo, el piloto se alimentará con batidos y descansará en varias siestas de cinco minutos. Al prepararse para el largo y exigente viaje de tres días y medio, limitó su dieta para reducir sus necesidades de ir al baño. Y la cabina está equipada con un sistema de alerta que se activa cuando el piloto se duerme. Fossett es consciente de que el reto le pondrá "al límite de su capacidad y resistencia". La aventura está patrocinada por la Virgin Atlantic Airways de Richard Branson.

El GlobalFlyer está equipado con un solo motor y está considerado como un avión muy fiable. El piloto, que la última vez voló durante poco más de 67 horas en solitario, irá equipado en todo caso con un paracaídas, una balsa y una boya con sistema de localización vía satélite por si surgiera algún imprevisto y tuviera que abandonar el avión en pleno vuelo.

Steve Fossett, antes de despegar a bordo del <i>GlobalFlyer, </i>en Cabo Cañaveral.
Steve Fossett, antes de despegar a bordo del <i>GlobalFlyer, </i>en Cabo Cañaveral.EFE

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