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Crítica:

El cuento todavía resiste

Con una antología de relatos de escritores de Norteamérica y el Caribe se cierra una ambiciosa tetralogía dedicada al cuento actual escrito en lengua española.

Puede que los nombres recogios en Pequeñas resistencias 4. Antología del nuevo cuento norteamericano y caribeñono resulten familiares a los lectores españoles. De México el lector tendrá información de Ignacio Padilla, Mario Bellatín, Cristina Rivera-Garza, autores todos editados en nuestro país. De Cuba, República Dominicana (aprovecho para recomendar una valiosa antología de cuentistas dominicanos editada por Siruela hace dos años), Estados Unidos y Puerto Rico, apenas se tendrá alguna idea. Pero este desconocimiento queda perfectamente compensado con la calidad literaria de los antologados. No se trata ya de que nos guste un cuento más que otro. Se trata de que la sensación que nos deja su lectura es la de que todas las piezas elegidas (todas pertenecientes a libros editados) sintonizan con las exigencias básicas del cuento contemporáneo: sentido de la transfiguración de la realidad, inventiva y metaforización, concisión y sentido revelador del ocultamiento de lo narrado.

PEQUEÑAS RESISTENCIAS 4

Edición de Ronaldo Menéndez, Ignacio Padilla y Enrique del Risco

Páginas de Espuma

Madrid, 2005

326 páginas. 15 euros

Como curiosidad, cabría señalar que todos los autores que componen el capítulo de Estados Unidos viven en este país, aunque todos nacieron en otros de América Latina: Perú, Cuba, Argentina, Bolivia, México; sólo uno de ellos (Santiago Vaquera-Vázquez) es estadounidense. En uno de los prólogos de Resistencias 4, el cubano Enrique del Risco (que contribuye con un relato a este capítulo) nos alerta con una atinada advertencia: "Se trata aquí de ver lo norteamericano no como identidad sino como proceso cultural complejo y conflictivo en el que importa tanto lo que acarrean los escritores a su nuevo entorno como lo que asimilan de éste". Una definición que probablemente no vería mal el sociólogo italiano Giovanni Sartori. Del Risco nos advierte también que no esperemos encontrar en estos relatos ni hamburguesas ni nada que se le parezca. Yo creo que en estos buenos cuentos hay bastantes referencias a esos conflictos (como el cuento Medialengua, de Carlos Aguasaco) y, sobre todo, a la desolación del mundo americano, amén de la cuota de desolación que a todos nos toca por el sólo hecho de vivir en sociedad; aunque a veces, la imagen de un hombre comiendo solo en una hamburguesería puede resultar bastante ilustrativa del modelo de deshumanización en una sociedad altamente alienada como la norteamericana o de cualquier sociedad que la imite.

Con este tomo se cierra un loable ejercicio de herramienta literaria. No es un logro menor, por supuesto. La oferta está. Luego que la demanda no esté a su altura, es cuestión suya, suya y de las personas que tenemos la responsabilidad pequeña de hacer que los buenos cuentistas tengan el lugar que merecen en toda sociedad literaria que se precie.

Un mapa que habla español

CON LA PUBLICACIÓN de Pequeñas resistencias 4 se completa el diseño de un amplio panorama del cuento escrito en castellano en toda su área de influencia. Desde autores del Cono Sur hasta aquellos otros que escriben en castellano en Estados Unidos. Esta empresa comenzó hace algunos años con Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español, en edición de Andrés Neuman y con un prólogo de José María Merino. Le siguió después Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano, a cargo de Enrique Jaramillo Levi. Apareció en 2004 el tercer tomo: Pequeñas resistencias 3. Antología del nuevo cuento sudamericano, en edición colectiva, es decir, de cada país se encargaba un antólogo distinto. En estas mismas páginas, el que esto firma, ya ha comentado la profusa aparición de antologías de cuentos en los últimos tiempos. En estos mismos días han aparecido dos nuevas antologías de microrrelatos (en Menos Cuatro y Montesinos). Nada puedo decir de la demanda, pero por oferta que no quede. Leyendo los cuatro tomos de estas Resistencias, el diagnóstico que se puede hacer es que difícilmente uno no pueda hacerse una idea de cómo está el cuento en lengua castellana. Su salud estética, su reelaboración de la gran tradición del cuento escrito en otras lenguas, su adaptación a unos nuevos tiempos en que los lectores, más o menos conscientemente, se han hecho cargo de la teoría del "iceberg", esa feliz teoría de Hemingway según la cual, para abreviar, un cuento no es tanto lo que cuenta como lo que esconde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de enero de 2006

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