"El Estado no debe ser feudo de los que ganan"

Las palabras de Aníbal Cavaco Silva en su primera aparición como presidente electo parecen haber tranquilizado a los portugueses, que temían que su decidida aspiración a ocupar el Palacio de Belém escondiera ocultas intenciones de socavar la mayoría absoluta del PS. Tras recordar que su victoria ha sido "suprapartidaria e independiente" -lo que, siendo una declaración de principios, no deja en buen lugar a los partidos de centro-derecha que le apoyaban-, el nuevo presidente de la República prometió, en el que para muchos ha sido el mejor discurso de toda la campaña, que desempeñará el cargo desde la idea de que "el Estado no debe ser un feudo de los que ganan". El Ejecutivo, añadió con el gesto serio, "debe esperar un espíritu leal, de respeto y cooperación: eso es lo que el país necesita".

Pero los analistas, que señalaban ayer la "sintonía" entre esas palabras y las del primer ministro Sócrates -"seré absolutamente leal y cooperaré con el presidente"- no se ponen del todo de acuerdo sobre el porvenir de esta primera cohabitación entre un Gobierno socialista y un presidente de centro-derecha.

El director de Público, José Manuel Fernándes, cree que Sócrates, aunque sale en situación más delicada de lo que cabría esperar por el caso Alegre, está condenado a entenderse con Cavaco porque éste sabe que el éxito de su presidencia depende de las reformas que ha emprendido el Gobierno. El comentarista Marcelo Rebelo de Sousa, ex presidente socialdemócrata, afirma en esa misma línea que Cavaco será un presidente absolutamente leal con Sócrates "porque es muy sensible a lo fundamental, y lo fundamental ahora es que el Gobierno tenga éxito en la resolución de la situación económica y social". El sociólogo António Barreto escribía ayer que "Sócrates cree que tiene en Cavaco a su alma gemela, y que cuenta con él para sus políticas duras. En breve descubrirá que se engaña. Cavaco es todo menos un incondicional".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de enero de 2006.

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