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Reportaje:

El precio de la flexibilidad

A pesar del descenso de sueldos y jornada, Landaben no se recupera

Hay una fecha en la historia de Volkswagen (VW) Navarra que supuso un hito en la modernización de sus relaciones laborales. El 19 de diciembre de 2002 la mayoría sindical firmó acuerdos de flexibilidad para salvar un excedente de plantilla de 600 trabajadores. Aquel pacto supuso la introducción en la planta, que con 40 años de existencia es la mayor empresa de Navarra, del concepto del reparto del empleo. La planta ubicada en el polígono industrial de Landaben, en Pamplona, ha fabricado cuatro millones de unidades del modelo Polo exportados a 80 países. El 90% de su producción se vende en el extranjero, principalmente en países de Europa.

En virtud de los pactos de flexibilidad, en el año 2003 la jornada de la plantilla se redujo en un 5% y el sueldo cayó en una proporción equivalente. Fueron 10 días menos de calendario anual impuestos por la reducción productiva. No se cobraron. Pero además, el esfuerzo de flexibilidad de dirección y comité introdujo una bolsa variable de días a disposición de la empresa en los que no se trabajó por falta de pedidos, aunque la plantilla sí los cobró. En 2004, los denominados días Volkswagen (sin jornada ni salario) fueron 20, y la bolsa siguió funcionando. Actualmente, los empleados deben a VW un total de 34 días acumulados, que deberán trabajar si la empresa requiere un aumento productivo. Las producciones asignadas en 2003 y 2004 fueron insuficientes para dar trabajo a la plantilla. En el último quinquenio, VW Navarra ha perdido mil empleos de forma no traumática, mediante prejubilaciones y acuerdos.

En coste/hora por trabajador, la planta está algo por encima de la media, según VW. La plantilla decidirá esta semana que plan laboral quiere negociar

Ni los esfuerzos de flexibilidad salarial y de jornada ni la mejora de la calidad pudieron impedir un progresivo descenso de producción. La caída de venta del modelo Polo ha sido imparable. El grupo ha invertido 772 millones de euros entre 2001 y 2006 en la modernización de instalaciones. A pesar de disponer de capacidad productiva para 1.400 vehículos/día, en 2005 apenas se fabricaron 211.953 coches. Fue la cifra más baja de los últimos 11 años.

Desde hace casi catorce meses, dirección y comité negocian, de momento sin resultado, un nuevo convenio colectivo. El comité está dividido, pero todas las centrales que lo forman coinciden en reducir las pautas de flexibilidad.

La dirección de VW Navarra lamenta la "conflictividad" de 2005. Las huelgas y movilizaciones sindicales provocaron un descenso productivo de 8.113 coches. VW debe decidir este año a qué factorías asigna el modelo que sustituirá al Polo. Landaben quiere la exclusividad, que ahora se ve obligada a repartir con la factoría de Bratislava.

Wolfsburg está ahora a la espera de que se firme el nuevo convenio para dar a conocer la producción de 2006, que debía haberse hecho pública hace tres meses. "Aceptamos rebajar aún más la jornada individual hasta los 209 días [antes de los pactos de flexibilidad era de 213], aceptamos mantener una bolsa de nueve días al alza o a la baja, pero rechazamos nuevos descuentos salariales y queremos recuperar la cláusula de revisión", explica el presidente del comité de empresa, Jesús Sánchez Bruna.

La dirección espera que la plantilla decida la próxima semana en referéndum qué propuesta quiere negociar, y adelanta que ya se aceptó erradicar descuentos, reducir jornada y garantizar la revisión salarial. En coste/hora por trabajador, la planta está algo por encima de la media del sector, según fuentes empresariales, mientras que tiene uno de los calendarios anuales más bajos de la automoción. Sánchez Bruna cree que la plantilla desea recuperar "la estabilidad en las condiciones de trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de enero de 2006