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Tribuna:COYUNTURA INTERNACIONAL

Tipos y capitales

EE UU parece estar cerca de terminar su senda alcista de tipos de interés, después de que en año y medio los tipos oficiales hayan pasado del 1% al 4,25%. Quizá aún queda medio punto de subida que tendrá lugar en este primer trimestre. Por su parte, Europa está iniciando su ciclo de subidas de tipos, que previsiblemente será más moderado en magnitud que los observados en el pasado. Así, los tipos oficiales, tras subir al 2,25% en diciembre del año pasado, terminarán 2006 sólo medio punto porcentual más altos.

Estas subidas responden a la idea de ir normalizando unas condiciones monetarias que se deben adecuar a la senda de recuperación de la actividad económica y habitualmente se transmiten en alzas de menor magnitud en los tipos de largo plazo. Esto no ha ocurrido en el ciclo actual: los tipos de 10 años se sitúan en niveles similares a los existentes cuando la Reserva Federal tenía tipos oficiales al 1%, y por debajo de los que había en Europa hace un año.

La globalización financiera podría explicar los bajos niveles de tipos oficiales de interés de largo plazo

Es además significativo que en la economía norteamericana los tipos de interés están al mismo nivel en el corto y en el largo plazo, o, en otros términos, se obtiene el mismo rendimiento al invertir en un plazo de unos meses que en uno de diez años. Esto es normalmente lo que ocurre si se espera que los tipos oficiales vuelvan a bajar en un horizonte próximo, esto es, que haya una moderación significativa de la actividad. Pero, dado que éste no es el pronóstico de los analistas, hay dos factores que explican esta situación. Por un lado, que la incertidumbre a medio plazo es muy pequeña, algo que confirma el nivel mínimo de las primas de riesgo: se asumiría así que las bajas volatilidades del crecimiento y de la inflación van a continuar.

Por otro, es el resultado de la globalización y de que algunos agentes mundiales están comprando bonos de EE UU por razones que tienen poco que ver con su rentabilidad: se trata de bancos centrales que están acumulando reservas para evitar la apreciación de sus divisas o de inversores institucionales que están alargando la duración de sus carteras para asumir mejor los compromisos de pago futuros. En definitiva, la globalización de los mercados financieros está cambiando la manera en que las decisiones de política monetaria se transmiten a los tipos de largo plazo y a la economía, suavizando su impacto final.

Mayte Ledo es economista jefe de escenarios financieros en el Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de enero de 2006