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INFORME DE AMPLIACIÓN DE LA AUTOPSIA DEL FALLECIDO EN EL 'CASO ROQUETAS'

Galdeano experimentó una reacción adversa a la cocaína debido al estrés de su detención

Juan Martínez Galdeano, el agricultor muerto en el cuartel de la Guardia Civil de Roquetas de Mar (Almería) el pasado 24 de julio durante su detención, falleció a causa de un "fracaso cardiorrespiratorio" provocado por "una reacción adversa a drogas de abuso debida a un consumo previo de cocaína". La ampliación de la autopsia enviada al Juzgado de Instrucción número 1 de ese municipio concluye que la detención, los golpes y la utilización por los agentes de un aerosol irritante y una porra eléctrica fueron "factores generadores de estrés" capaces de acelerar la muerte.

El documento, redactado el pasado día 10 por el Instituto de Medicina Legal de Almería, recoge como "mecanismo de la muerte" o "causa fundamental" del fallecimiento de Martínez Galdeano "una reacción adversa a drogas de abuso debida a un consumo previo de cocaína". Esa sustancia "es un poderoso estimulante con graves efectos cardiotóxicos", capaz de producir "taquicardia, vasoconstricción coronaria, aumento de la demanda de oxígeno e isquemia" que pueden llevar a la "arritmia y fibrilación ventricular". Esa fibrilación, prosigue el informe, provocó el fracaso cardiorrespiratorio por el que falleció Galdeano y causó los síntomas de asfixia que presentaba su cadáver (cianosis, congestión y edema pulmonar discreto).

Los forenses consideran que el forcejeo entre los agentes y el detenido durante su inmovilización pudieron acelerar la muerte del agricultor. La autopsia explica que "la situación de inmovilización, el dolor por los traumatismos recibidos o autoinferidos, la aplicación de un spray irritante y defensa eléctrica" pudieron comportarse como "factores generadores de estrés" que condujeron hacia una fibrilación aún mayor, pero no son "en ningún modo causa de la muerte", continúa. "De no haber existido el consumo previo de cocaína no se hubiese producido el fallecimiento".

Los agentes rociaron supuestamente a Galdeano con el aerosol irritante "aproximadamente una hora antes de su muerte, es decir, al principio de los hechos", dice el documento. Su efecto en la muerte del agricultor fue "muy leve" y no se debió a su componente tóxico (capsicín), sino al incremento de estrés que produjo al detenido. Ese mismo efecto generó el uso de la porra eléctrica por los agentes, que provocó al fallecido malestar "por sensación de calambre" y una "ligera o momentánea contractura muscular" en el punto en que se la aplicaron, sin llegar a una intensidad letal.

El documento señala que el fallecido consumió "cocaína y alcohol 10 ó 12 horas antes de los hechos" y que "estando aún bajo los efectos de la cocaína", se produjo "la autoadministración de una segunda dosis del producto una media hora antes de ingresar en el cuartel", lo que indica que durante los hechos la cocaína estaba "en plena efervescencia de efectos". Los forenses encontraron también restos de opiáceos en el cuerpo del fallecido.

Delirio agitado

"Existen fuertes evidencias de que el fallecido desarrollara desde el punto de vista neuropsiquiátrico un delirio agitado inducido por la cocaína", un proceso paranoico que produce la desorientación del que lo sufre y le empuja a gritar y desvariar con una fuerza extraordinaria, continúa el informe de la autopsia. Ese delirio "es más frecuente en varones, con una edad media de 33 años, sucede más en verano, está relacionado con la custodia policial, los individuos suelen morir en la escena del incidente o durante el transporte, siendo el tiempo de supervivencia de unos minutos a una hora tras la inmovilización", prosigue.

El abogado de los guardias civiles imputados por la muerte de Galdeano aseguró ayer que solicitará al Juzgado de Instrucción número 1 de Roquetas el archivo del caso basándose en la ampliación de la autopsia. Por su parte, los familiares del agricultor solicitaron una reconstrucción de los hechos y no descartaron querellarse contra los forenses que redactaron el documento. Seis de los ocho agentes del cuerpo suspendidos tras el suceso -entre los que no se encuentran el teniente ni el cabo imputados- se reincorporarán el próximo 4 de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de enero de 2006