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Reportaje:

Entre los grandes del autobús

Irizar busca el liderzago del mercado con un plan de expansión que duplicará su producción

Irizar, el grupo vasco filial de MCC, que ha logrado situarse en pocos años, con su peculiar modelo de organización cooperativa, entre los tres primeros fabricantes de Europa, desarrolla estos días un plan de expansión que doblará su producción e ingresos en los próximos cuatro años. Los objetivos son alcanzar una venta de 9.000 autocares y los 700 millones de euros de facturación en el ejercicio 2009. Presente ya en 66 países, ampliará sus plantas en México, Brasil, Suráfrica, Marruecos, India y China.

El grupo de Ormaiztegi ha convencido a las autoridades chinas para que vendan sus paquetes en la sociedad conjunta con Irizar a inversores privados

La empresa, presente en 66 países, ha iniciado un ambicioso plan de ampliación de sus plantas de México, Brasil, Suráfrica, Marruecos, India y China

Los autocares de Irizar ya están por todas partes. En cualquier gran concentración de autobuses, en los aledaños del Vaticano, la parisiense Tour Eiffel o el castillo de Edimburgo, se les ve cada vez con mayor frecuencia, al lado de los Man (Neoman), Mercedes Benz (Evobus) o Volvo. Lo que supone todo un hito, pues la rapidez y contundencia con la que el grupo vasco, filial de MCC (Mondragón Corporación Cooperativa), ha irrumpido en el sector mundial de autocares no tiene muchos precedentes.

En 1997, Irizar facturaba poco más de 50 millones de euros y producía unos cuantos centenares de autobuses. Le bastaron ocho años para alcanzar los 340 millones de ingresos (24% más que el 2004) y los 3.200 autocares construidos. Ya está entre las tres primeras de Europa, lo que para su coordinador (director general), Andoni Echebarrieta, es apenas el comienzo. "Nuestra idea es pelear por el liderazgo del sector. Contamos doblar nuestra producción y ventas en los próximos cinco años y alcanzar los 6.000 autocares y los 700 millones de euros de facturación sobre el 2009".

Parte de ese impulso vendrá de Europa. Pero sobre todo del resto del mundo. La empresa, presente con sus autocares en 66 países, ha iniciado estos meses un ambicioso plan de ampliación de sus plantas de México, Brasil, Suráfrica, Marruecos, India y China, que pasa por la compra de decenas de miles de metros para nuevas instalaciones, la reordenación de sus alianzas y el lanzamiento de nuevas líneas de productos.

En México, donde ganó un contrato para construir 255 autocares para Iamsa, una de las principales empresas locales, Irizar ya está elevando la capacidad de su planta de dos a cuatro autobuses al día. En Brasil, donde carrozan dos vehículos al día, ha comprado terrenos para ampliar las instalaciones el próximo verano. Igual que en Marruecos, donde se va a multiplicar por cuatro la actividad de la planta de Quija-Salé. Y en Suráfrica, donde la producción es aún reducida (se instalan carrocerías traídas de la planta brasileña sobre chasis locales), el grupo proyecta una ampliación, con vistas no sólo al mercado surafricano, sino también al resto de la zona.

En India, donde está con una joint venture con dos empresas locales (Irizar TVS), la idea es introducir productos de segmento medio (ahora produce allí autocares de nivel bajo). Para hacer boca, está presentando estos días su InterCentury en la feria de Delhi, con el que espera subir la producción local de dos a tres autocares al día. Pero sus mayores ambiciones están en China, un mercado con enorme potencial "con en el que hasta ahora", subraya Echebarrieta, "no hemos podido cumplir debido a las restricciones derivadas de la asociación (al 50%) con empresas estatales chinas". Para resolverlo, el grupo de Ormaiztegi ha logrado convencer a las autoridades locales a vender sus paquetes a inversores privados, una operación que se cerrará en breve y que permitirá, dice el directivo, "mayor agilidad a la hora de tomar decisiones de crecimiento". También allí, la idea es multiplicar la producción por cuatro.

¿Qué explica el éxito de esta empresa de Guipúzcoa, fundada en 1989 y que hace diez años no era mucho más que un taller? ¿El precio? Según Echebarrieta, ésta no sería la razón, ya que, dice, "los precios y calidades de nuestros autocares (posicionados en el segmento medio y alto) son similares a los de la competencia". En su opinión, la gran aceptación de los Irizar habría que buscarla "en la flexibilidad y rapidez de entrega". Flexibilidad, para diseñar y carrozar al gusto del cliente. Y capacidad para entregar, si es necesario, el producto en un mes, cuando la media del sector está en los dos o tres.

Echebarrieta, que relevó en mayo al creador de Irizar, Koldo Sarachaga, aclara que el secreto que permite personalizar el producto a lo largo de la fase de diseño y producción y hacerlo, además, en menos tiempo, hay que buscarlo "en un modelo de organización industrial no jerárquico, que instituimos a principios de los noventa y mediante el cual cada uno de los autocares son concebidos y producidos por grupos de trabajo, multidisciplinares, que se encargan de todo el proceso, en contacto permanente con los clientes". Como ejemplo, el directivo comenta que "al contrario de otras empresas, en las que la gente está sólo pendiente de fichar, aquí se trabaja con libertad de horarios, pero todos se responsabilizan de cumplir sus objetivos, que son diarios". Debe ser verdad, pues ya en el 2000 The Economist calificaba a Irizar como "la empresa más eficiente del mundo".

Es posible que ello tenga que ver con el hecho de que la carrocera vasca sea una cooperativa, propiedad de los 720 trabajadores de la matriz, cuyas cuotas de participación se van elevando a la par que los resultados. "Hacemos que los trabajadores participen de los beneficios obtenidos", comenta Echebarrieta. Beneficios que resultan interesantes por cierto, ya que, según apunta a renglón seguido el directivo, "el año pasado crecieron el 50%".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de enero de 2006