OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Alumbrado de Navidad

El domingo 8 de enero me di un paseo por el centro de Madrid con mi mujer y uno de mis hijos. Me quedé desilusionado porque uno de los objetivos de nuestra visita era que mi hijo viera la iluminación de Navidad.

Pero, a la vez, me sentí aliviado, porque el Ayuntamiento había apagado ya las luces, incluso desmontado la mayoría de las estructuras que las han soportado.

Aún así, encontramos Madrid muy hermoso por la noche y muy bien iluminado. Me sentí aliviado porque tal despilfarro de energía me resulta innecesario además de poco solidario.

Los dos millones de lámparas instaladas en más de ochenta calles y plazas de la ciudad, desde el 28 de noviembre al 6 de enero, han consumido aproximadamente 6,5 millones de kilovatios por hora.

A muchos les parecerá una cifra insignificante, pero sumemos el consumo de estos días en todas las ciudades y pueblos de España, no digo ya de otros países del mundo, y obtendremos cerca de 5.000 millones de kilovatios.

Supongamos que el ahorro en euros por no poner las luces de Navidad lo dedican los ayuntamientos a paliar el hambre de algún país pobre como, por ejemplo, Níger, donde en muchas aldeas no tienen ni agua ni luz. ¿Cuántas vidas se salvarían?

Total, por una Navidad sin luces extraordinarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de enero de 2006.

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