La industria del automóvil cerró 2005 con la mayor caída de producción de la década

Los fabricantes españoles sacaron al mercado unos 300.000 vehículos menos que en 2004

La producción de coches en España ha empañado el récord de matriculaciones en 2005. A falta de confirmar el cierre de año, el sector calcula que las plantas españolas han producido 2,7 millones de automóviles, 300.000 unidades menos que el ejercicio anterior. La caída, en torno al 10%, es la mayor de la última década. Las razones son la atonía de la demanda europea, el destino del 80% de los autos españoles y la invasión de marcas asiáticas, que están arañando cuota a pasos agigantados. El sector pide medidas para evitar un colapso, mientras el Gobierno asegura que no hay crisis.

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Una cosa es vender y la otra fabricar. El año 2005 fue histórico para la venta de automóviles en España, al batir, por segundo año consecutivo, el récord de matriculaciones con 1.528.849 unidades, un 0,8% más que el ejercicio precedente.

Sin embargo, este buen dato no ha ido acompañado de otro de idéntico signo en la producción. A falta de confirmar el cierre del ejercicio (falta el mes de diciembre), Anfac, la patronal del sector, estima que la producción de vehículos habrá caído en torno a 300.000 unidades, lo que representa un descenso del 10%, la mayor caída de la década.

La fabricación de coches en España ha venido creciendo de manera ininterrumpida desde 1993, con la única excepción de 2001, cuando de las plantas españolas salieron 2,9 millones de vehículos, frente a los algo más de tres millones del año anterior.

La producción de vehículos hasta noviembre de 2005, que cayó por séptimo mes consecutivo, acumulaba un descenso superior a las 298.600 unidades, casi un 9% menos. El retroceso es aún mayor en el caso de los turismos, del 13%. "Un mes como diciembre, con vacaciones por medio no da para remontar". El guarismo exacto "dependerá del comportamiento de la evolución de los vehículos comerciales", explican desde Anfac.

Los turismos 'pinchan'

Los datos de los principales fabricantes consultados reflejan la situación de apuros. El centro de Vigo del grupo francés PSA Peugeot Citroën, el que más coches produce de España, cerró el año con 422.420 unidades, casi un 8% menos que el ejercicio precedente, según ha avanzado la compañía.

General Motors, otro caso, calcula que su planta de Figueruelas (Zaragoza) ha culminado el año con 386.000 vehículos fabricados, frente a los 421.000 del anterior, 35.000 unidades menos.

Seat no ha tenido más remedio que echar mano de un ajuste laboral para acompasar su plantilla fija al nuevo escenario. Martorell (Barcelona) esperaba terminar el año con un volumen de 387.000 turismos, un 7% menos que los 416.000 automóviles que fabricó en 2004.

El Gobierno no quiere oír hablar de crisis. El secretario general de Industria, Joan Trullén, atribuye la situación a un "problema de demanda, muy puntual, en algunas plantas". Y añade: "España no tiene por qué perder producción y si a un fabricante no le funciona bien un modelo no puede extrapolar este problema al conjunto del sector".

Las 11 compañías asentadas en España, salvo las especializadas en todoterrenos y vehículos industriales -Nissan, Renault Vehículos Industriales e Iveco- acusan caídas de producción hasta noviembre.

El Ejecutivo imputa el descenso de la producción fundamentalmente a dos factores. En primer lugar, a la marcha irregular de los principales mercados europeos. El 85% de la producción se vende al exterior, en su gran mayoría a países de la UE, cuyas economías no consiguen arrancar. Las exportaciones de Citroën en Vigo, por ejemplo, que representan el 82% de su producción, cayeron un 12%.

Las perspectivas de ventas de coches en Europa para 2006 no son muy halagüeñas. La patronal de los fabricantes ha rebajado las previsiones a una subida del 0,9%, la mitad del alza que esperaba inicialmente.

En segundo lugar, a una "renovación de modelos" fruto de un proceso de "transición hacia mejores posiciones". Varios autos asignados a las factorías españolas están al final de su ciclo comercial. Ford se ha llevado el Ka de Almussafes (Valencia) y Aragón entera está en vilo ante la inminente decisión de GM sobre si el futuro Opel Meriva se fabricará en Figueruelas o en Polonia.

'Invasión' asiática

Anfac comparte ambos diagnósticos, pero advierte de un peligro de mayor calado: la pérdida de cuota a pasos agigantados de los vehículos españoles en favor de Europa del Este y, sobre todo, de Asia. Sólo en España, las firmas japonesas y surcoreanas copan el 15% de las ventas de turismos y el 68% de las matriculaciones de todoterrenos.

Para la patronal, se trata de un problema de competitividad: "lo están haciendo mejor que nosotros". Anfac exige al Gobierno medidas que aseguren la rentabilidad de las plantas nacionales. España se mantiene como tercer fabricante europeo (tras Alemania y Francia) y el séptimo del mundo.

Además de propugnar "trabajar más y cobrar menos", la patronal quiere mejoras logísticas -cinco años atrás, los ferrocarriles españoles transportaban un millón y medio de coches; hoy sólo un millón, debido a la ineficacia de la red, cuya velocidad media es de 16 kilómetros por hora- y sobre la "excesiva" fiscalidad del automóvil, que deja a las arcas públicas españolas 23.000 millones de euros al año.

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