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OPINIÓN DEL LECTOR

Una casa 'inhabitable'

Soy vecino del Casco Viejo de Pamplona. Después de años de esfuerzos, estamos a punto de terminar la rehabilitación de nuestro edificio. Sólo quien ha pasado por este calvario sabe lo que cuesta conseguir el acuerdo de los vecinos en reuniones innumerables, juntar los papeles, contratar un arquitecto, una constructora... Pero pensábamos que valía la pena, porque nos gusta vivir en el barrio histórico y queremos contribuir a darle vida y modernizarlo.

Las subvenciones que otorgaban tanto el Ayuntamiento de Pamplona como el Gobierno de Navarra nos animaron a iniciar el proceso de rehabilitación. Estas ayudas, sin embargo, implicaban el cumplimiento de unas condiciones exigentes, lo cual ha alargado y encarecido considerablemente este proceso. Al final parece que todo ha sido en vano, porque, desde que el 1 de marzo de este año entró en vigor el Decreto Foral 142/2004, todas las viviendas de nuestro edificio carecen de cédula de habitabilidad. Las condiciones mínimas establecidas hacen imposible obtener una cédula actualizada, porque, según la normativa, los patios son demasiado pequeños como para permitir una ventilación suficiente de dormitorio y salón. De esta manera, de un día para otro, con la salida de este decreto, pasamos a vivir en un piso "insalubre".

No estar en posesión de una cédula vigente es un problema que acarrea no poder contratar ni agua ni luz ni vender ni alquilar el inmueble. Ante esta tesitura, el Gobierno propone una cédula especial que permitiría a los propietarios seguir viviendo "en su casa". Esto no es una solución, es un engaño que pospone el problema, ya que ni permite vender ni alquilar. Por si fuera poco, la información que divulga el Gobierno es escasa, confusa y contradictoria.

Aunque el Gobierno afirma en un comunicado que son pocas las viviendas afectadas, debe de haber muchos casos más en Navarra. Pero aunque hubiera sólo un caso, la injusticia clama al cielo. Esta política de vivienda amenaza con despojarnos de nuestro patrimonio y despilfarra dinero público. ¿Cuál es el propósito de este decreto? ¿Deshabitar los centros? ¿Quieren que compremos pisos nuevos para seguir alimentando el sector de la construcción?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de diciembre de 2005