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Reportaje:

Ibi gana a China en las tres ruedas

Smoby traslada su producción de triciclos desde el país asiático a la localidad alicantina

La histórica fábrica de Juguetes Picó en Ibi, ahora propiedad de la multinacional francesa Smoby, disfruta de una vitalidad sin precedentes. Smoby compró en julio pasado Berchet, el segundo grupo juguetero francés, especializado en triciclos, que subcontrataba el grueso de su producción en China. Los técnicos de Smoby han hecho números y han optado por trasladar a Ibi la fabricación de triciclos Berchet. Este año se han fabricado 200.000 unidades y la previsión es duplicar esa cifra en dos años.

El coste de los triciclos en China es un 6% más bajo, un porcentaje que se ahorra en Ibi con flexibilidad, disponibilidad y control de producto

China se ha convertido en la mayor fábrica de juguetes del mundo, pero la tradición juguetera de la comarca de la Hoya de Castalla, un valle interior de la provincia de Alicante, arroja varias ventajas competitivas sobre el gigante asiático. El Grupo Smoby tiene previsto invertir 600.000 euros y elevar a más de un centenar la actual plantilla de 81 trabajadores de Juguetes Picó en Ibi para poder fabricar 400.000 triciclos en 2007.

La localidad alicantina concentra varias empresas especializadas en la fabricación de tubos metálicos y en el tratamiento de plásticos. Ford, por ejemplo, compra en Ibi los tubos de escape de los vehículos que fabrica en Almussafes. "Los procesos de fabricación están muy automatizados", explica Fernando Casado, un ingeniero vasco vinculado desde hace años al sector del juguete, "la incidencia del coste de la mano de obra no es decisiva y el coste de los materiales es muy similar en todo el mundo, incluso puede que sea algo mayor en China".

Mano de obra

"El coste de los triciclos en China es sólo un 6% más bajo que en Ibi", asegura Luis Romera, director general de Smoby en España, "un porcentaje que nos ahorramos en flexibilidad, disponibilidad y control del producto". Los trabajadores chinos cobran entre 30 y 80 euros al mes, los responsables de las cadenas de producción poco más de 100, "pero la mano de obra no es todo", sigue Romera, "en China se puede fabricar con la mejor calidad del mundo, como la que exige nuestra marca, pero hay que pagarlo". La factura incluye elevados costes de transporte, un factor clave para productos de cierto volumen, y disponibilidad de fondos para pagar al contado a los fabricantes chinos. Además, varía en función de la cotización del dólar. "Hace un año, un euro costaba 1,35 dólares, ahora está a 1,17", precisa Romera, "y nuestra previsión es que los costes de producción en China crezcan en torno a un 10% en 2006".

Jean Christophe Breuil, presidente de Smoby, afirmó en una reciente visita a España que si tuviera que deslocalizar toda la producción de juguetes consideraría su gestión fracasada. El Grupo Smoby, que concentra sus ventas en Europa, fabrica en la Unión Europea dos de cada tres juguetes que vende. La otra planta de Smoby en España, la fábrica de Unice, en la localidad Navarra de Estella, produce entre 12 y 13 millones de pelotas al año. "Esas de uno o dos euros", dice Romera, "que se visten con licencias y se venden en todo el mundo".

Los fabricantes asiáticos han ganado la partida en algunos segmentos. "Los cochecitos en miniatura no se pueden fabricar en Europa", concede Romera, "Smoby tiene una fábrica en Tailandia con 900 empleados que trabajan 24 horas al día y sólo hacen cochecitos de la firma Majorette". Todos los coches de control remoto o los juguetes con componentes electrónicos se fabrican en China. Los balones de cuero, en Pakistán o India.

Los grandes productores europeos, como Smoby, compiten "diversificando líneas". La filial española del grupo francés, por ejemplo, constituyó una empresa en Rumanía "sólo para coser". La fábrica de Ibi concentra la fabricación de carritos y cochecitos de muñecas. "Los tubos los compramos en Ibi, la tela en Ontinyent, la estampamos, la patroneamos, y la envíamos a Rumanía para coserla", describe Romera, "era rentable abrir una filial sólo para fabricar carritos, pero ahora todo el grupo cose todo lo que puede en Rumanía".

Un gigante como Smoby, el segundo grupo juguetero de Europa, se puede permitir lujos inaccesibles a otros fabricantes más modestos, como la inversión de 14 millones de euros en 2004 (el 4% de su facturación mundial) para estudios de mercado o innovación de gamas de productos. Su volumen es su colchón. Pero fabricar triciclos en Ibi antes que en China no es un lujo, es una estricta opción de competitividad empresarial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005