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Bono cerrará en Angola una venta de aviones como los de Venezuela

Moratinos anuncia un acuerdo pesquero que reactivará las relaciones bilaterales

El ministro de Defensa, José Bono, viajará pronto a Angola para ultimar acuerdos de seguridad que, en principio, incluirán una venta de aviones C-295 de EADS-CASA, similares a los vendidos recientemente a Venezuela. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que realizó ayer este anuncio en Luanda, precisó que se trata de aviones "de transporte civil". Moratinos informó de que España y Angola preparan un nuevo acuerdo pesquero, que reactivará sus relaciones cuando el país africano aborda decididamente su reconstrucción de posguerra.

La noticia de la venta de aviones provocó alguna incomodidad inicial en responsables de la cooperación española, conscientes de que la venta de material de defensa a países en desarrollo, que son sujetos pasivos de una ayuda básica, es una contradicción política. Los C-295 son los mismos que España ha vendido a Venezuela.

La primera fuente de Exteriores que se hizo eco del proyecto de contrato había afirmado que se trata de "aviones militares de transporte" y explicó la operación con el argumento de que Angola, un país que zanjó en abril de 2002 una guerra civil de 27 años, "necesita potenciar sus Fuerzas Armadas para hacerse respetar en el nuevo contexto".

Preguntado ayer por el tema, tras haber sido recibido por el presidente de la República, José Eduardo dos Santos, y por el ministro de Exteriores, Joao Bernardo de Miranda, Moratinos aseguró que los aviones que EADS-CASA trata de vender son civiles y que, por tanto, "no hay ninguna contradicción" entre la operación y los principios rectores de la cooperación española. "Angola necesita también aviones civiles, y sin son de empresas españolas, pues mejor", insistió. De Miranda respaldó plenamente estos argumentos, y declinó añadir más detalles.

La secretaria de Estado de Cooperación, Leire Pajín, que acompaña al ministro en este viaje, consideró la explicación de Moratinos plenamente satisfactoria.

El ministro aseguró, por otra parte, que apenas había dedicado un mínimo de sus conversaciones a esta operación, que, precisó, es sólo "una posibilidad" concerniente, sobre todo, a las empresas y que tampoco será el tema central de la visita de Bono a Luanda. El ministro de Defensa, añadió Moratinos, se ocupará, entre otras cosas, de programas de formación de militares que continuarán la tradición, desde los años 80, de instruir a policías angoleños, con el resultado de que Angola es capaz de exportar ahora esos conocimientos de seguridad a sus vecinos.

España, recordó Moratinos, apostó desde un principio por el Gobierno legítimo de Angola, a pesar de las dificultades de la guerra, y en ese marco inscribió su visita de ayer. "Era lógico que cuando Angola inicia una etapa de desarrollo, estabilidad y prosperidad estuvieran ansiosos de que España volviera", dijo. El último ministro español que visitó Luanda fue el de Agricultura y Pesca Miguel Arias Cañete, en 2002.

La visita de ayer pretendía asegurar el mantenimiento de una relación estrechada durante las dos últimas décadas, considerada por ambas partes como estratégica, precisamente ahora que Angola empieza a convertirse en un país de oportunidades con su millón largo de barriles diarios de petróleo y una exportaciones de diamantes sustanciosas.

La ayuda española a Angola fue de 30 millones de euros entre 2001 y 2004, y pretende sumar otros 40 millones de euros entre 2005 y 2008, lo que convierte al país en el segundo receptor en el África subsahariana, tras Mozambique. La cooperación española se centra en las necesidades más básicas -sanidad, sobre todo contra el sida, y alfabetización-, como corresponde a un país muy destruido, que alcanzó el año pasado los 1.200 dólares de PIB per cápita, pero con grandes desequilibrios sociales y enormes bolsas de miseria.

En el terreno económico, la pesca ha sido el sector tradicional más relevante de la cooperación hispano-angoleña. Dos grandes empresas han practicado las capturas de gambas, al amparo de acuerdos firmados por la Unión Europea, con tanto éxito que los caladeros angoleños son los más importantes en África para la industria española, junto a los de Mozambique y Namibia.

Luanda ha dado por terminada la etapa de esos acuerdos, basados en cupos pagados con fondos comunitarios, y exige, como Marruecos, la explotación de sus recursos piscícolas a través de empresas mixtas. Tanto De Miranda como Moratinos expresaron ayer la plena disposición de sus Gobiernos para cerrar un compromiso sobre esas bases, y aseguraron que se están definiendo los instrumentos jurídicos necesarios para concluirlos en breve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de diciembre de 2005