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El escolta de Tamayo denuncia por escrito que también espió a una diputada del PP

El vigilante asegura que le avisaron del episodio de los tránsfugas antes de que se produjera

Un manuscrito elaborado en prisión por José Antonio E., el escolta que protegió y vigiló a los ex diputados socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, que desertaron de su grupo y facilitaron que el PP mantuviera el Gobierno de la Comunidad de Madrid, revela algunos trabajos de espionaje que hizo por encargo del ex gerente de la Complutense Dionisio Ramos, cargo público del Ejecutivo autónomo del PP en 1995. Entre esos trabajos, José Antonio E. denuncia que tuvo que espiar a la entonces responsable de uno de los colegios mayores, Cristina Cifuentes, hoy vicepresidenta por el PP en la Asamblea de Madrid.

José Antonio E. también señala que conoció que algo grave iba a pasar en la Asamblea de Madrid días antes de que ocurriera. Y que quien se lo dijo le encargó luego la vigilancia y seguimiento de Tamayo. El escolta ha declarado al juez que para saber más sobre este trabajo especial pregunte al ex gerente de la Complutense Dionisio Ramos. Éste niega que conozca al escolta y rechaza que le hubiera encargado el espionaje a su "amiga" Cristina Cifuentes. La vicepresidenta de la Asamblea manifestó semanas atrás a este periódico que desconocía tal espionaje pero que temía que la difusión de estos hechos podían ensuciar su carrera. "No sabe lo que me ha costado llegar hasta aquí. Y estas cosas siempre ensucian".

Ésta es la telegráfica versión escrita por José Antonio E. sobre el supuesto espionaje a Cristina Cifuentes:

"Apoyo y organización: Ángel, del CNI.

Encarga: Dionisio Ramos UCM [Universidad Complutense de Madrid].

Misión: Efectuar seguimiento a esta señora, anotar y fotografiar todos sus movimientos. Identificar a las personas con las que se cita (Importante).

Confidencialidad Total.

Redacta Informe del servicio: Ángel (Azul-Blue).

Entrega informe del servicio: José Antonio E. en cafetería Galaxia ante Santos [directivo de Securitas, firma que custodia la Universidad Complutense y que niega los hechos]. Una parte dentro de una revista. Entrega la segunda parte José Antonio E. en la UCM. Ambas partes se entregan a Paco [Francisco García Martínez, segundo responsable de seguridad de la Complutense, quien ha negado los hechos] y Paco, a su vez, a Dionisio Ramos. En dos ocasiones Diego se llevó a una amiga para que pasaran más desapercibidos sobre todo en los plantones de su domicilio (Cifuentes)".

La investigación de la Guardia Civil hasta el momento no corrobora que Dionisio Ramos encargara tales trabajos, pero sí apunta que responsables del aparato de seguridad de la Complutense bajo su mandato le encomendaron "trabajos secretos" que le pagaron con dinero opaco. Ramos asegura no conocer a este escolta que tantas veces barrió electrónicamente la Complutense bajo su etapa. "No lo conozco, ni he tomado un café con él, ni nada". Y refuta la tesis del espionaje a Cristina Cifuentes. "¿Cómo iba a espiar a Cristina si es mi amiga?".

Pero hay otro punto del relato de José Antonio E. que abre otro abanico de contradicciones: el supuesto barrido que fue a efectuar en marzo de 2003 José Antonio E. en el despacho oficial de Mercedes Pedreira, concejal del CDS en Majadahonda. La versión de Ramos es que Pedreira se lo contó meses después de realizarlo. El escolta asegura, sin embargo, que fue otro nuevo encargo de Ramos y usa un singular verbo: "Neutralizar" micrófonos, no detectarlos. "Me encarga Dionisio Ramos, en presencia de Paco, que nos dirijamos al Ayuntamiento de la citada localidad y neutralicemos un sistema de escucha que una concejal amiga suya tiene instalado en el teléfono oficial, una chicharra. Mientras desmontamos su teléfono se barre el espectro detectando unas señales con bastante fuerza. Al menos dos transmisores más estaban dentro del Ayuntamiento". El relato indica que estando en casa de la concejal, Pedreira llama a Dionisio Ramos. Pero añade un dato que apunta a una operación de borrado de pruebas. "Ángel nos siguió desde la zona donde dejamos los coches hasta la urbanización donde esta mujer residía. Cuando salí, con el pretexto de coger algo del coche, le di lo que quería, el transmisor, pero no se lo pude dar completo pues esta señora se quedó la cápsula y no sé si algo más. Ángel me dijo que qué hacíamos allí, que allí no había nada, o por lo menos nada nuestro". "Ramos me llamó por la tarde, dándome las gracias y que le habían dicho que muy bien, pero no hizo alusión alguna al sistema encontrado, eso lo hablaría con Ángel supongo".

El relato del escolta de Tamayo asegura que Dionisio Ramos utilizaba un sistema de grabación oculto en su despacho bajo su mesa y sujeto con un velcro. "Este equipo se lo facilité yo", asegura.

"Se equivocan de hombre o de despacho. Todo es falso", replica Dionisio Ramos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de diciembre de 2005