Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un juez permite reabrir la reformada discoteca Alcalá 20

El Ayuntamiento reitera que el local incumple las medidas de seguridad

Un juzgado de Madrid dictó ayer un auto por el que permitía abrir la discoteca Adraba, antigua Alcalá 20. El escrito judicial supone la suspensión provisional de la resolución de la Junta Municipal de Centro, dictada el 28 de noviembre, que acordaba el cese de la actividad y el precinto inmediato del local. El concejal del distrito de Centro, Luis Asúa Brunt (PP), afirmó ayer que la discoteca incumple las medidas de seguridad y que el magistrado ha aplicado el artículo 135 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso-administrativa.

La empresa fSmgroup emitió un comunicado en el que anunciaba para anoche mismo la reapertura de la discoteca, gracias a la resolución judicial que le facultaba para ello. La única actividad que iba a desarrollarse en el local era "una presentación privada dirigida exclusivamente a los profesionales del sector", según recogía el escrito.

Según Asúa, el juez ha utilizado el artículo 135 de la Ley de la Jurisdicción de lo Contencioso-administrativo. Este precepto permite al juzgado adoptar esta medida por razones de urgencia sin escuchar a la parte contraria, en este caso, el Ayuntamiento. Sin embargo, según este concejal, los jueces suelen actuar así, aunque advirtió: "Pero el Consistorio siempre acaba ganando todos los juicios relacionados con estos temas". El edil puso como ejemplo el caso de la reapertura de un local en Lavapiés por el mismo procedimiento, que después fue clausurado por orden judicial.

Asúa explicó que está previsto que el Ayuntamiento lleve el informe definitivo del departamento de Protección Civil a la vistilla judicial que se celebrará hoy en plaza de Castilla, como también establece el mismo artículo 135 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa. "Se trata de un local muy hundido, con mucha profundidad, en el que la gente no podría salir en caso de una emergencia", comentó el presidente de la Junta de Centro. "No se podría garantizar la seguridad del local en caso de que fuera necesaria una evacuación de esta discoteca", añadió el edil.

El primer intento de reabrir la conocida discoteca se produjo el pasado lunes, tres días antes de la fecha prevista por los directivos de la empresa. Sin embargo, no pudieron hacerlo porque poco antes de la inauguración tres funcionarios y tres policías municipales se presentaron en el local y entregaron a sus dueños una orden de "cese inmediato de actividad y precinto inmediato".

La discoteca Alcalá 20 sufrió el 17 de diciembre de 1983 un incendio en el que murieron 81 personas. Las llamas incontroladas producidas por un cortocircuito y la carencia de las mínimas medidas de seguridad convirtieron esta discoteca en una trampa mortal para los numerosos clientes que había en ella.

Silencio administrativo

La empresa fSmgroup se hizo cargo del local hace tres años y de la reforma del mismo, que ha costado tres millones de euros. Tenía previsto abrirlo al público el 1 de diciembre, pero carecía de la preceptiva licencia de funcionamiento. "El local tiene licencia de actividad desde julio de 2003 y tiene también el informe favorable de Protección Civil, que se hizo con las máximas garantías. Lo firmó una comisión de tres técnicos, cuando lo normal es que sólo actúe un inspector. En julio pedimos la licencia de funcionamiento y no entendemos por qué no se concede ya. Así que nos acogemos al silencio administrativo y vamos a abrir el día 1", comentó el 22 de noviembre el abogado de la compañía, Jorge Morales.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguró dos días después que, si la discoteca abría sin tener la preceptiva licencia de funcionamiento, estaría "fuera de la ley". "El informe de Protección Civil nos llegó hace 15 días y tenemos fundadas dudas sobre alguno de sus aspectos en lo referente a la seguridad. Mientras no lo veamos claro, no daremos la licencia, máxime con los antecedentes que tiene esa discoteca", matizó entonces el concejal de Centro.

Entre los problemas detectados por el Ayuntamiento, están que los servicios están en un sótano, a más de cinco metros de la salida de emergencia más próxima, cuando la normativa establece que ninguna zona estancial debe estar a más de cuatro metros.

En segundo lugar, hallaron que dos de las tres salidas, aunque parten de puntos distintos de la sala, confluyen en el mismo: la salida principal a la calle de Alcalá. "Si se declarase un incendio en esa zona y quedaran inutilizadas esas dos puertas, todo el mundo tendría que salir por la tercera. Y ésta creemos que no es suficientemente ancha", comentó Asúa.

La dirección de fSmgroup decidió abrir la discoteca con antelación (el pasado lunes) por "razones estrictamente empresariales". "Es verdad que dijimos que se abriría el día 1, pero en realidad habíamos barajado distintas fechas. Hoy [por el día 28 de noviembre] se han reunido los responsables de la sala y han decidido abrir ya", señaló el abogado Morales.

Pero eso no fue posible debido a que el Ayuntamiento ordenó el cese de la actividad de esta discoteca hasta que no contara con la preceptiva licencia de funcionamiento.

200 empresarios invitados a la fiesta

Justo a las 22.23. A esa hora dos porteros de la discoteca Adraba levantaron la reja del local y abrieron las dos enormes puertas metálicas de la antigua Alcalá 20. A partir de entonces, un continuo goteo de clientes, vestidos con trajes de fiesta o chaquetas americanas, comenzaron a entrar.

La fiesta de ayer estaba reservada a unos 200 empresarios de hostelería y del sector de espectáculos. Sólo se podía entrar con una invitación marrón que facilitó la empresa que gestiona el establecimiento. Otros, sin embargo, se acercaban a uno de los porteros, que tenía un listado con la relación de invitados.

Entre la mayoría de los congregados reinaba el silencio. Casi ninguno quería hablar sobre la seguridad del local. "No, no tengo ningún tipo de miedo", se limitó a decir Andrés Maluenga, uno de los invitados. Algunos curiosos se quedaron a la puerta del local, a la espera de ver algún personaje famoso. Y eso, pese al frío que hacía anoche en la calle de Alcalá. No tuvieron suerte. Entre las personas que llegaban no había ninguno que resultara famoso para los allí congregados.

"Conociendo a la gente que lo monta y viendo la polémica que se ha montado creo que las administraciones competentes habrán tomado las medidas oportunas para asegurarse de que no ocurra nada", añadió Ramón Giménez, de la empresa productora de espectáculos TKO.

Algunos viandantes se acercaron a los vigilantes de la puerta y les preguntaron si se podía entrar. La respuesta en todos los casos fue la misma: "Se trata de una fiesta privada y hasta más adelante no se podrá entrar", explicaba uno de los porteros de la nueva discoteca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2005

Más información