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La Asamblea apoya la ley antiterrorista de Sarkozy

La Asamblea Nacional francesa aprobó ayer la nueva ley antiterrorista con los 373 votos de la mayoría conservadora de Unión por un Movimiento Popular (UMP) y Unión por la Democracia Francesa (UDF), la abstención de los diputados socialistas y el voto en contra de los comunistas y republicanos (27). Los socialistas optaron al final por abstenerse alegando que no se habían tenido en cuenta algunas de sus enmiendas, pero dejando bien claro que estaban básicamente de acuerdo con el texto elaborado por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, en plena ola de los atentados islamistas de Londres del verano pasado. El texto debe pasar todavía por el Senado.

No hubo prácticamente debate. "La lucha contra el terrorismo", dijo Sarkozy, "no es un asunto de derechas ni de izquierdas, sino al contrario: ha habido una continuidad, fueran cuales fueran los Gobiernos, para reforzar el arsenal jurídico antiterrorista".

La nueva ley autoriza especialmente la generalización de la videovigilancia, endurece las penas por delitos de terrorismo, permite la conservación de datos de comunicaciones telefónicas y de Internet y aumenta la detención preventiva para este tipo de casos.

Sarkozy quiso dejar claro que la nueva ley no supone ningún atentado a las libertades ciudadanas de los franceses, incluida la extensión hasta seis días de la detención preventiva, que en el Reino Unido puede llegar hasta 28 días y España hasta 18 en casos relacionados con el terrorismo. También se comprometió a crear un grupo de trabajo parlamentario para que elabore una ley que permita a la Cámara controlar las actividades de los servicios secretos franceses.

Pese a que el primer ministro, Dominique de Villepin, había dicho textualmente que no había que mezclar terrorismo con inmigración o poligamia, la sesión parlamentaria tuvo ayer un tono que podría definirse de marcadamente colonial. Los socialistas presentaron un proyecto de ley que pretendía derogar una ley aprobada el pasado mes de febrero por la mayoría conservadora en la que se dice textualmente: "Los programas escolares deben reconocer en particular el papel positivo de la presencia francesa en ultramar, y más concretamente en el norte de África". En opinión del diputado conservador Christian Kert, la izquierda hacía una lectura "caricaturesca" del texto legal al referirse al "papel positivo de la colonización" donde en realidad dice "el papel positivo de la presencia francesa".

Tras un debate muy agitado, con acusaciones de racismo, pero en el que subyacía una cuestión más de fondo, como es la de la censura de los libros de texto en el sentido de que alguien deberá decidir cómo y en qué contexto se cumple o no esta regla, la moción fue desestimada por la mayoría conservadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2005