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Que no se lleven El Quijote

El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, no ganó para anécdotas quijotescas durante su visita a México. Antes de ir a la Feria de Guadalajara, acudió a la ciudad de Guanajuato, destacada por ser la más cervantista del mundo; a ella le donó el benefactor español Eulalio Ferrer, en prueba de gratitud por lo que los mexicanos hicieron por los exiliados, su colección cervantina, así como la iconografía quijotesca más impresionante que pueda imaginarse. Está tan enraizado allí El Quijote que los de Guanajuato creen que el personaje de Cervantes vivió entre ellos, e incluso que está enterrado allí. El alcalde, a quien no le falta el humor, realizó una encuesta, cuyo contenido y resultados le contó al presidente manchego. La pregunta era: "¿Está usted de acuerdo en que se lleven a España los restos del Quijote?". La respuesta en contra fue abrumadora. Barreda nos dijo: "En Guanajuato hay más estampas del Quijote que de la Virgen de Guadalupe". En el homenaje a Ferrer -en el que también hablaron el editor español Pancho Pérez González y la embajadora Cristina Barrios-, recordó el poder que El Quijote tiene como metáfora de la libertad, y concluyó con esta definición de Ferrer: "En su persona se demuestra que no se puede vivir sin ser generoso".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2005