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El abuelo de la niña dada en preadopción recurre la orden que le impide visitarla

La abogada de Antonio Romera, el hombre de 65 años que lleva desde el pasado miércoles encadenado a las puertas de la Delegación para la Igualdad y Bienestar Social de Jaén para reclamar la tutela de su nieta, ha presentado recurso de apelación contra la resolución del Juzgado de Primera Instancia número 2 que suspende el régimen de visitas a la pequeña, de cinco años de edad. El juez fundamenta esta decisión en la "distorsión" que se podría producir en la menor y suspende las visitas hasta tanto se resuelva el procedimiento de acogimiento preadoptivo tramitado por la Junta. El magistrado admite, no obstante, que el proceso se ha hecho un tanto irregular.

Los abuelos se hicieron cargo de la niña desde los cinco meses -tras la separación de sus padres- a los tres años y medio, cuando su padre la entregó a los servicios sociales de Pozo Alcón, su pueblo natal, momento a partir del cual la Junta declaró en desamparo a la pequeña y la internó en un centro de Linares. "Si fuimos capaces de cuidar de la niña con cinco meses, no sé por qué ahora desconfían de nosotros; es una injusticia y un robo", exclamó ayer de nuevo el abuelo de la niña, Antonio Romera, que sigue encadenado junto a la sede de la Junta aunque por la noche acude a dormir al albergue de la capital. Desde la Junta, la delegada de Igualdad, Simona Villar, dijo que su departamento no puede hacer nada hasta la resolución por el juez del expediente de acogimiento preadoptivo.

El abuelo insiste en que no abandonará su actitud hasta que le entreguen a su nieta. "De aquí no me moveré, si no es para ir al cementerio". Su abogada de oficio, Carmen Benito, lamentó que la decisión del juez sobre el acogimiento preadoptivo de la niña puede estar influenciada por "una situación de hecho", y denunció que no se le hiciera la preceptiva prueba psicológica antes de entregarla a una familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de noviembre de 2005