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La policía busca al autor del disparo que mató al dueño de un bar en un barrio de Sevilla

El empresario recibió un tiro en la cara, de cerca y cuando cerraba el negocio

La policía mantiene abiertas diferentes líneas de investigación para esclarecer la muerte de Antonio Sevillano Moreno, el dueño del bar Los Camioneros del barrio de Bellavista (Sevilla). Al cierre de esta edición, no había ninguna persona detenida. Un sólo tiro de escopeta, en el lado izquierda de la cara y efectuado a escasa distancia, acabó con la vida del empresario a la 1.30 del domingo, cuando estaba cerrando la puerta metálica de su negocio. Un disparo de escopeta que hace más difícil para la policía identificar el arma homicida. No había testigos.

La policía mantiene abiertas distintas vías para tratar de localizar al culpable o a los culpables del crimen ocurrido el domingo en Bellavista. Incluso baraja el móvil del robo, a pesar de que el autor o los autores del crimen no se llevaron dinero. No faltaba nada en la caja registradora ni en el lugar, según la policía.

Los últimos clientes del bar, según los testigos, fueron una pareja que se tomaron unas tapas en el local y compraron una botella de whisky y una bolsa de hielo. Una bolsa igual ha sido hallada en los alrededores del local y está en poder de la policía científica para localizar las huellas. Lo mismo que los cubiertos que usaron estas personas.

Los agentes también siguen otra pista porque se da la circunstancia de que la mujer pidió cambio en el bar para efectuar una llamada desde una cabina próxima. La policía también trata de localizar a qué teléfono llamó y con quién habló esta persona.

El cuerpo de Antonio Moreno permanecía al cierre de esta edión en el instituto anatómico forense a la espera de que el juez de instrucción número 12 de Sevilla, que se ha hecho cargo del caso, ordene su entrega a la familia.

Camarero

Marcelino Francisco el camarero que se encontraba en el interior del bar, sólo escuchó el disparo. Cuando salió a la puerta se encontró al empresario tumbado en el suelo, sangrando y ya muerto.

Hace más de 10 años, según los empleados del negocio, la víctima consiguió reducir a unos atracadores que entraron en el bar para intentar robarle. Gracias a él la policía pudo detenerlos.

Antonio Sevillano tenía 58 años. Nació en Marchena y vivía en Dos Hermanas. Estaba casado y tenía dos hijos. Durante 35 años estuvo al frente del bar Los Camioneros, que ayer permaneció cerrado a cal y canto. En la puerta, un cartel escrito a mano intentaba despistar a los transeúntes: "Cerrado por asuntos familiares", advertía, aunque alrededor del establecimiento todo fueran conjeturas sobre el móvil del asesinato de Antonio Sevillano.

Conocidos del barrio y clientes habituales coincidían en describir a Sevillano como un hombre "familiar" y "amigo de todos". "No puede haber sido nada de ajuste de cuentas por asuntos raros", aseguró una vecina que prefiere no identificarse.

Bellavista es un barrio obrero con alrededor de 13.000 vecinos situado en el extrarradio de la zona sur de Sevilla, a caballo entre la capital y Dos Hermanas, a cuyo término municipal pertenecía cuando se construyó para acoger viviendas de trabajadores de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Inseguridad

Una década más tarde, fue agregado a Sevilla, pero los dos kilómetros que le separan del casco urbano de la capital han dificultado su plena integración en la ciudad. Algunos vecinos dijeron ayer sentirse "abandonados" por las políticas de seguridad ciudadana. "Aquí se ve poca policía. Como estamos lejos, parece que se olvidan de nosotros", señaló Pablo L., vecino del barrio desde hace 40 años. No obstante, aseguran que en Bellavista "se vive tranquilo". "Aunque no tenga buena fama", señala una vecina.

Los vecinos aseguran que casi todo lo que tiene el barrio lo han conseguido después de mucho reivindicar. Para exigir mayor presencia policial, los vecinos han convocado para el próximo viernes a las 18.00 una manifestación en repulsa por el crimen y en demanda de una mayor protección policial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de noviembre de 2005