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OPINIÓN DEL LECTOR

Salvemos el Pinar del Hierro

El proyecto de urbanización del último pinar que queda relativamente bien conservado en Chiclana, el Pinar del Hierro, vuelve a poner sobre la mesa el tema de la brutal especulación del suelo que padecemos en el litoral gaditano, con las complicidades municipales, y la torticera utilización de la "legalidad" para llevar a cabo actuaciones que en cualquier otro país -incluso en otras comunidadess- habrían sido rotundamente rechazadas. Ya sabemos que en estos casos "lo legal" (con las relaciones privilegiadas de muchos promotores con los ayuntamientos, las comisiones, los regalos, la financiación de partidos) no sólo no coincide con el interés general sino que suele suponer el sacrificio de éste a los bolsillos particulares.

Manuel Ávila (PROVIAF, Avila Fornell...), el promotor está prestando un flaco servicio a Chiclana al sentenciar a muerte a su último pinar, por mucho que se le llene la boca diciendo "que va a respetar los pinos". Son sorprendentes sus contradictorias declaraciones a los medios de comunicación afirmando que "sólo" se van a construir 217 chalés..., única forma de pagar los gastos de llevar los servicios básicos de urbanización, alcantarillado, alumbrado. Luego vendrá lo de siempre: la escuela, la farmacia, los comercios, el asfaltado... Al final, quedarán, como en La Barrosa, varios pinos en parterres. Él mismo reconoce que "en Chiclana ya no hay suelo para permutar", porque está edificado en su totalidad. Porque en unos pocos años una mancha de especuladores, como él, han dilapidado el suelo, los pinares y el importante patrimonio natural de esta localidad, para beneficio de unos pocos. El alcalde, José María Román, biólogo por más señas, que trata de revestir la operación con el manto de la legalidad, pasará, junto con Manuel Ávila, al capítulo negro de la historia de Chiclana, en caso de consumarse el crimen.

En 20 años, y en nombre del progreso, Chiclana ha devorado, uno tras otro, sus pinares: La Barrosa, Sancti Petri, Loma del Puerco (ya hacia Conil)... Ahora le toca el turno al Pinar del Hierro.

Si los ayuntamientos se corrompen, ¿dónde están las instancias superiores de la Junta de Andalucía, la Consejería de Obras Públicas, la de Medio Ambiente, para velar por los intereses generales? ¿Cómo no utilizan las expropiaciones para conservar por interés público y, en cambio sí que las realizan para edificar alegando ese interés? Todos son cómplices. Es bochornoso.

¿Qué fue de esos pinares que eran el alma de Chiclana? ¿Qué de toda esa flora y fauna -especies únicas en algunos casos- que desaparecen engullidos por el cemento? Buhos, meloncillos, nutrias, cárabos, petirrojos, pinos, enebros, sabinas...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de noviembre de 2005