El Gobierno tripartito acumula dos nuevas derrotas en el Parlamento

La oposición saca adelante una iniciativa para subir el 'salario social'Casi el 80% de las AES destinadas a familias sin recursos van al alquiler de vivienda

El Gobierno sufrió ayer dos nuevas derrotas en el Parlamento. El pleno celebrado por la Cámara vasca volvió a poner en evidencia la precaria mayoría del tripartito PNV-EA-EB, que sólo suma 32 de los 75 escaños, lo que le deja en muchas ocasiones a merced de la oposición. Es lo que ocurrió ayer con dos iniciativas presentadas por el PSE, que contaron con el apoyo del PP, Aralar y EHAK.

Ambas propuestas, relacionadas con la renta básica o salario social, tienen un largo recorrido en la Cámara, donde han sido debatidas en varias ocasiones a instancias casi siempre del Partido Socialista. Una de las iniciativas que salió adelante, a pesar del rechazo del tripartito, insta al Gobierno a equiparar la renta básica con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que asciende a 513 euros. En la actualidad, un perceptor de la renta básica (implantada por el Gobierno en 1989 para familias que carecen de recursos económicos) recibe 504 euros al mes, el 84% del SMI.Esta cantidad va aumentando con relación al número de miembros de la familia. De esta forma, llega a 655 euros al mes para toda la familia cuando ésta se compone de dos personas, de 715 cuando son tres y 748 cuando hay cuatro. La diferencia entre el SMI, 513 euros, y la actual cuantía de la renta, 504 euros, no hacía presagiar el desacuerdo. Pero en el fondo de lo que se trata es de una cuestión de filosofía, tal y como lo reconoció la portavoz del PNV en el debate, Covadonga Solaguren. "El Gobierno no es partidario de que se pueda cobrar lo mismo trabajando que sin trabajar. Es algo que desincentiva. Debe existir un diferencial".

A esta justificación añadió que la cuantía que realmente es baja es la del SMI y animó al Gobierno central a subirla.El tripartito argumentó que la cuantía del SMI es muy baja (alrededor del un 30% del salario medio que se cobra en España), lo que acarrea que la renta básica también lo sea, en aplicación de ese principio filosófico de no ganar más dinero sin trabajar que trabajando. La oposición le replicó que el Gobierno vasco tiene competencia suficiente para subir la renta básica hasta donde quiera, independientemente del listón en el que se encuentre el SMI. La representante del PSE y autora de la propuesta, Gemma Zabaleta, aseguró que el Ejecutivo autónomo cuenta con recursos suficientes para aumentar el salario social. "Lo que nos preocupa es que la mayor parte posible de las familias vascas tenga un salario digno para vivir".

Durante el año pasado, cerca de 30.000 personas fueron perceptoras en Euskadi del salario social. El compromiso que ha adquirido el Ejecutivo en su programa de gobierno es subirlo en 2006 hasta alcanzar el 86% de lo que marque el SMI.

La segunda derrota que sufrió ayer el tripartito tiene que ver con las Ayudas de Emergencia Social (AES), que son unas prestaciones económicas extraodinarias destinadas a personas en situación apurada por falta de recursos. Su finalidad del dinero es paliar gastos que surgen de forma imprevista y puntual.

El PSE presentó una proposición de ley para que las AES se conviertan en un derecho, al igual que lo es la renta básica, y no dependan de que el Gobierno haya agotado los presupuestos a este fin. Eso ya ha ocurrido en determinadas ocasiones, con lo que algunas familias se han quedado sin la ayuda, sobre todo, en los últimos meses del año. Uno de los problemas que ha entrañado hasta ahora el reparto de las AES es que casi el 80% de la partida se ha dirigido a los alquileres de vivienda, cuando esa no es la finalidad expresa para la que se crearon en su momento.

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Por eso, el Gobierno aboga por habilitar un suplemento específico de vivienda, que complementaría a la renta básica. De esta forma las AES quedarían liberadas de esa carga y reforzarían su carácter de prestación temporal para hacer frente a necesidades extraordinarias o puntuales de "verdadera emergencia social". Los representantes del tripartito defendieron este planteamiento y rechazaron la propuesta del PSE, que, sin embargo, sí encontró eco en el Partido Popular, EHAK y Aralar. "Se trata de cambiar el rumbo de la política social que sigue el Gobierno vasco", resaltó la parlamentaria socialista Gemma Zabaleta.

Financiación de los libros de texto

Seis años lleva dando vueltas en el Parlamento el debate sobre la gratuidad de los libros de texto sin ningún resultado. Por fin, el tripartito accedió ayer a presentar un modelo de financiación, que también contemplará el sistema de préstamo. Los partidos del Gobierno transaccionaron con el PSE una propuesta por la que el Departamento de Educación se compromete a presentar en marzo un modelo ante la Comisión de Educación del Parlamento para que los partidos planteen sus dudas y realicen aportaciones.

En el debate de ayer el tripartito no fue más allá, aunque la parlamentaria del PSE, Isabel Celaá, que en su iniciativa original reclamaba la gratuidad para los libros de texto, se dio por satisfecha porque "hemos conseguido encajar al Gobierno en la silla y que presente un modelo de financiación". Cada familia ha de desembolsar por cada hijo al comienzo de curso sólo en libros entre 180 y 230 euros, dependiendo de la etapa escolar. La gratuidad, en diferentes grados, ya es una realidad en siete comunidades, u también el el territorio de Álava. El consejero de Educación, Tontxu Campos, ha señalado en varias ocasiones que lo "progresista" no es financiar los libros a todos, sino a los que lo necesitan.

Por otra parte, en un pleno maratoniano que se prolongó hasta última hora de la tarde, el PP retiró una iniciativa sobre prevención de riesgos laborales al ver que iba a ser apoyada por EHAK. La Cámara, con el apoyo de los grupos nacionalistas, pidió también al Congreso que respete el proyecto de Estatuto para Cataluña.

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