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La Comisión rechaza el cálculo presupuestario que defiende Londres

En público, y ante medio centenar de periodistas, el ministro de Asuntos Exteriores británicos, Jack Straw, tuvo que escuchar ayer el sereno pero serio correctivo de la comisaria de Programación Presupuestaria y Presupuesto, Dalia Grybauskaité, sobre el sistema de cálculo de los ingresos comunitarios que defiende el Reino Unido. La comisaria rechazó los argumentos de Straw para justificar las dificultades para aprobar las Perspectivas Financieras, (el marco presupuestario para 2007-2013) por las discrepancias en los sistemas de cálculo de los ingresos.

El enfrentamiento se produjo por los ingresos por Aduanas. Straw afirmó que debían computarse como una aportación del Reino Unido, mientras que Grybauskaité le recordó, que desde el acuerdo de Fontainebleau, en 1984, los ingresos por aranceles se ingresaban directamente a Bruselas. La polémica abierta es un fiel indicador del ambiente en que se desarrolló el Consejo de Exteriores de los Veinticinco, celebrado ayer en Bruselas.

A menos de un mes para la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que debe aprobar las Perspectivas Financieras, la Presidencia británica todavía no ha presentado ninguna propuesta con cifras. No lo hará hasta el próximo 5 de diciembre, para discutirlas en un cónclave de ministros de Exteriores a puerta cerrada que se celebrará dos días después. A partir de esta reunión ya sólo quedará una semana para la cumbre del 15 y 16 de diciembre. Grybauskaité precisó que actualmente hay acuerdo entre 22 países y que sólo son tres los que se oponen (Reino Unido, Holanda y Suecia).

La cuestión se ha atascado ante la negativa del Reino Unido de renegociar el llamado cheque británico (unos 5.000 millones de euros anuales que recibe este país para compensar la falta de ingresos por agricultura y fondos estructurales). Alberto Navarro, secretario de Estado de Asuntos Europeos, explicó a la salida del consejo que el cheque es un instrumento que ha quedado desfasado porque cuando se acordó el Reino Unido era un país pobre y los gastos agrícolas representaban el 70% del presupuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de noviembre de 2005