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Reportaje:

Impotencia ciudadana frente a prepotencia municipal

La grúa se lleva por error el coche de una vecina de Sants y el Ayuntamiento la obliga a pagar el servicio para recuperar el vehículo

Los errores de la Administración los paga caros... el ciudadano, denuncia Myriam Gustà, que se queja del "mal trato" recibido del Ayuntamiento de Barcelona por una "denuncia improcedente". La grúa se llevó el lunes su coche, aparcado correctamente en la calle de Grases de Poble Sec, una zona de estacionamiento restringido para los vecinos. Como ella. El agente "no debió de ver la pegatina que permite a los vecinos aparcar en área verde o el resguardo, pese a que estaban bien visibles en el parabrisas", comenta.

Su indignación aumentó cuando llegó en el depósito municipal de la Zona Franca. Para recoger su coche tuvo que pagar los 150 euros que cuestan las tasas y las horas de estancia. Para la multa aún tiene tiempo. "Un error lo puede tener cualquiera", comenta, "pero lo que no es justificable es que nadie dé la cara, que el Ayuntamiento no reconozca que se ha equivocado. ¡Y encima tienes que pagar!".

Myriam Gustà no entiende por qué no se puede revocar una multa cuando se ve que no es correcta. "Los funcionarios del depósito me dieron finalmente la razón, aunque al principio me dijeron que la pegatina [que permite a los vecinos de la zona aparcar en el área verde] no era visible porque no estaba en la parte inferior del parabrisas, sino en la superior", relata. Pagó y acto seguido llamó a El Matí de Catalunya Ràdio y se explayó. Era el único recurso que le quedaba. Antes se había estrellado en sus intentos de hablar con un responsable municipal. En el 010: nada; la Guardia Urbana: menos; el área verde: otros que no se equivocan, le dijeron. Porque el Ayuntamiento no se equivoca. Al menos, no está previsto que lo haga. De modo que no hay solución contra errores imposibles.

Fuentes municipales califican lo ocurrido como "error humano" y sostienen que no es posible que en el depósito sus trabajadores puedan revocar la denuncia, ni aunque sea errónea. "El Ayuntamiento tiene un procedimiento que permite evaluar objetivamente si la persona que presenta un recurso tiene razón", explica una portavoz municipal. Myriam tendrá que esperar al menos un mes para recuperar sus 150 euros. Pero si el Ayuntamiento se retrasara más de seis meses (nunca ocurre, pero hay casos de hasta dos años), cobraría intereses. Myriam, desdeñando el beneficio inversor, opina que "el dinero no compensa el mal trago pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de noviembre de 2005