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Editorial:

Fujimori se acerca

La llegada a Chile de Alberto Fujimori puede haber sorprendido a las autoridades locales, pero no parece fruto de una decisión improvisada, sino un paso meditado y preparado por el ex presidente peruano en su intento de regresar a Perú y presentarse a las elecciones presidenciales del año próximo. La maquinaria para su extradición a Perú, donde es prófugo de la justicia, imputado en 21 procesos por delitos de corrupción, homicidios y desaparición de personas en escuadrones de la muerte y torturas, se ha puesto en marcha desde la judicatura, que ha dictado su detención preventiva. El Gobierno de Lagos ha evitado la detención administrativa propia de otros tiempos, por lo que el caso tardará al menos varios meses en resolverse.

Es muy probable que el infame personaje intente desmontar las acusaciones con recursos contra su extradición, agitar a sus seguidores, que aún los tiene, desde el otro lado de la frontera y armar la máxima confusión posible. Chile ha denegado las demandas de extradición en otros casos de personas vinculadas al régimen de Fujimori. Es posible, sin embargo, que Fujimori -que anunció que regresaría a Perú, tras sus cinco años en Japón protegido por la nacionalidad japonesa- se prepare para regresar esposado a su país. De momento está cumpliendo su palabra, al acercarse peligrosamente al Perú que le eligió democráticamente en 1990 para abusar luego del poder que detentó hasta 2000.

La justicia debería llevar a Fujimori a los tribunales peruanos para que rinda cuenta de las fechorías cometidas a lo largo de sus 10 años de presidente. Pero este peruano de padres japoneses ha elegido el momento de su regreso con perversidad. La popularidad del actual presidente de Perú, Alejandro Toledo, está por los suelos, con el país en crisis. Aunque el Parlamento resolviera finalmente agotar el mandato constitucional del actual Ejecutivo, las instituciones están debilitadas. Y además -es lo único que no era previsible hace semanas, cuando Fujimori reservó sus habitaciones en un hotel en Santiago y preparó un equipo de colaboradores para apoyarle-, Perú y Chile están enfrentados desde hace cuatro días a raíz de la promulgación por Toledo de una inoportuna ley que modifica unilateralmente y en detrimento chileno los límites marítimos con el vecino. Sí está en la cárcel peruana el gran compinche de Fujimori,

Vladimiro Montesinos, aunque no ha revelado todo lo que sabe. Este personaje puede ser la clave para pillar al criminal que quiere regresar impune al lugar del crimen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 2005