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EL DEBATE TERRITORIAL

El PP insiste en acusar a Zapatero de "romper el consenso constitucional"

Aguirre sólo volverá a la Conferencia de Presidentes si se regula antes

La "unidad de acción" que Mariano Rajoy acordó con los presidentes autonómicos del PP quedó plasmada ayer. Todos culparon al jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de "haber roto el consenso constitucional". Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, resumió así su acusación: "Ha elegido usted a los 500.000 ciudadanos que representa ERC y no quiere ni oír hablar de los 10 millones que representa el PP".

Jaume Matas (Baleares), Esperanza Aguirre (Madrid), Juan Vicente Herrera (Castilla y León), Juan Jesús Vivas (Ceuta) y Juan José Imbroda (Melilla), en su primera intervención, y Pedro Sanz (Rioja), Ramón Luis Valcárcel (Murcia), Francisco Camps (Comunidad Valenciana) y Miguel Sanz (Navarra), en la réplica, martillearon con el mismo discurso, siempre referido a la negociación del nuevo Estatuto para Cataluña: "El consenso debería unir las dos grandes fuerzas constitucionales. No debería quedar fuera un partido que representa a 10 millones de votantes", subrayó Juan Vicente Herrera.

Zapatero les contestó que "la reforma de los Estatutos exige mayoría absoluta; eso es lo que dice el pacto constitucional". Es decir, el PP es aritméticamente superfluo, aunque el jefe del Ejecutivo animó a ese partido a sumarse a la negociación.

Pero la argumentación del PP parte de que la aritmética no es un argumento válido cuando "se cambian las reglas de juego". Y el nuevo Estatuto catalán lo hace, según los populares, hasta el punto de romper la Constitución.

Abrió el alud de críticas Jaume Matas con una batería de preguntas sobre el proyecto catalán: "¿Va a decir usted que sí a una comunidad autónoma y que no a otra? ¿Va a permitir la bilateralidad? ¿Sabe que eso es incompatible con el Estado de las Autonomías? ¿Quién va a cobrar los impuestos en cada comunidad? ¿Se van a alterar las reglas del juego? ¿Se va a introducir la semilla del concierto económico?" con el sistema de financiación previsto en el proyecto catalán.

Matas dio su explicación a lo que ahora ocurre: "Lo que está fallando en España no son las autonomías. Falla el Estado. Sin un Estado fuerte, ni lo autonómico ni lo federal es viable. Y como el vacío de poder no existe en política, alguien lo llena. Estamos ante un Estado menguante y otro emergente en una pulsión suicida".

Matas dijo a Zapatero que su reforma del Senado "no es una prioridad; eso es una cuestión secundaria".

Le tomó el relevo Esperanza Aguirre. "España y los españoles necesitan que usted busque la cooperación de todos y no la ruptura del consenso constitucional", arrancó la presidenta madrileña. "Usted ha decidido sustituir el pacto constitucional por el pacto con los nacionalistas e IU. Impulsa un Estatuto que rompe el consenso constitucional", opinó.

Aguirre también defendió que la reforma del Senado "es una reforma menor", que no corre prisa. Y avisó que ella no acudirá a otra Conferencia de Presidentes si este foro no se regula antes; si no se fija un reglamento de quiénes pueden convocarlo y de cómo se regula el orden del día.

Aguirre alertó de que el sistema de financiación que reclama Cataluña en su proyecto de Estatuto es "inasumible" si se generaliza. No llegó a amenazar con que lo pediría Madrid, pero sí dejó caer que podría hacerlo: "La Constitución establece que las diferencias entre autonomías no podrán implicar privilegios económicos o sociales. Si hay privilegios económicos o sociales, el Estatuto no puede aprobarse, por inconstitucional. Si es constitucional, todos pueden pedir lo mismo. Y si el modelo de financiación que usted ha impulsado es aplicado también a Madrid haría inviable el sistema fiscal para toda España", explicó.

Herrera advirtió de que "la nación es un término constitucional. No es admisible la veleidad de 'llámele usted como quiera". Luego, pidió la recuperación del consenso constitucional y señaló que el discurso constitucional de Zapatero "sería creíble si no se hubiera comprometido públicamente a aceptar el Estatuto que viniera de Cataluña y si no hubiera firmado el Pacto del Tinell. No conozco ningún caso de sumisión previa como el suyo. Con eso, su discurso no es creíble".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 2005