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COLUMNA

John Travolta y Bru de Sala

En el último de sus sublimes artículos, el clarividente poeta Xavier Bru de Sala nos ha regalado una nueva revelación. Esta vez ha dicho: "Por cierto, que los libreros empezaron premiando a Coetzee y ya van por un seudoescritor con brillantina llamado Lanchester".

Bru es nuestro maestro. Y por ello, a pesar de no entender del todo sus magistrales razonamientos, jamás los cuestionamos. Simplemente los asimilamos. Si él dice que tal escritor no se entera, es que no se entera. Por algo es el autor del libro de versos La fi del fil, símbolo indiscutible de la excelencia literaria que propugna. Ninguno de nosotros se atrevería a escribir algo semejante. Pero lo de "seudoescritor con brillantina", referido al ganador del último premi Llibreter, me tiene bastante "amoïnada" (por decirlo a su manera). Seudoescritor con brillantina. Carajo.

Lo vuelvo a leer por si lo hubiese entendido mal y en realidad pusiese "sesudo excretor con puta fina". Pero no. Lo que pone es "seudoescritor con brillantina". Por tanto, el enunciado de Bru de Sala expresa dos conceptos. El primero, que Lanchester no es un buen escritor. El segundo, que Lanchester usa un cosmético cuya función es dar brillo al cabello.

No importa si los libros de Lanchester nos gustaban (por lo menos tanto como los versos de Bru). No pienso cuestionar la primera parte del enunciado. Si él lo dice, Lanchester es un seudoescritor y los libreros que le han dado el premio son burros. También son burros los críticos que han destacado la novela y toda su obra. Y su editor también es burro. Pero la segunda parte del enunciado me cuesta más de asimilar. Lo confieso con lágrimas de ignorancia. Tengo delante de mí una foto reciente de John Lanchester y le veo bastante calvo. Y en los pocos pelos que tiene y en la "closca" (por decirlo de nuevo al modo Bru) no hay ni rastro de brillantina. Lo siento, lo siento. No la veo.

Es evidente que no puede ser que Bru de Sala haya dicho lo de seudoescritor con brillantina por la patilla. Él vive para la excelencia literaria, y la excelencia literaria pasa por no engañar a los lectores. Por eso, me dispongo a buscar una explicación. Podría ser que Bru de Sala conozca más íntimamente a Lanchester de lo que le conocemos los que le tuvimos a dos palmos cuando vino a Barcelona a buscar el seudopremio. Tal vez Lanchester se pone brillantina en alguna otra parte peluda y más frondosa de su anatomía y Bru ha tenido la fortuna de constatarlo. Otra explicación es que a Lanchester le sude la cabeza, y, con los reflejos del sol, nuestro columnista haya visto en ella un espejismo. Sería comprensible. Cuando uno está todo el día pensando rimas para un país de desagradecidos, es fácil ver visiones. A santa Teresa ya le pasaba.

También podría ser que en realidad Bru se refiera a Elsa Lanchester, la actriz que hizo de novia de Frankenstein. En esa película llevaba kilos de productos para el cabello. Eso significaría que los libreros le han dado el premio a ella, por error. Y por eso Bru, valiente, lo denuncia. Claro que también podría ser una metáfora. A lo mejor, al decir "con brillantina", Bru quiere expresar, con su excelencia característica, que el hombre tiene una manera de escribir nada opaca, como el luminoso peinado de John Travolta en Grease. Y, aunque me resisto, también debo apuntar otra explicación más dolorosa: que Bru de Sala (perdónenme, por favor) haya dicho "con brillantina" sin comprobarlo. Sería un duro golpe para Cataluña. Algún seudolector podría pensar que si Lanchester no usa brillantina y Bru nos dice que sí, cuando nos dice que Lanchester es un seudoescritor, también podría ser mentira. Y si no es cierto que Lanchester es un seudoescritor, tampoco serán ciertas otras de sus novedosas afirmaciones sobre si los demás escritores -es decir, todos los escritores excepto él- lo hacen bien o mal.

Desde luego, también cabe la posibilidad de que Bru de Sala se haya convertido por sorpresa en la imagen en exclusiva de los productos Llongueras. Si es así, me alegro mucho y espero que en la feria de Francfort podrá tener su propio expositor.

moliner.empar@gmail.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de noviembre de 2005