La Generalitat lanza una campaña para encontrar padres de acogida para 217 niños

El Código de Familia dará más garantías legales a los acogedores en los casos conflictivos

Mientras las solicitudes de adopción internacional no paran de crecer año tras año en Cataluña, en los centros de acogida de la Generalitat más de 200 niños aguardan a que una familia les acoja temporalmente, hasta que se hagan mayores o hasta que su familia biológica resuelva los problemas que han provocado la retirada de la custodia del menor. La Generalitat ha lanzado una campaña para fomentar la acogida de estos niños y revisará el código de familia para dar más garantías legales a los padres acogedores y para dar prioridad al interés del menor en caso de conflicto.

"Necesito una familia que me ayude a hacer los deberes, que me lea un cuento cada noche y que me acompañe al parque a jugar". Éstas son las atenciones que reclama uno de los niños que participan en la campaña que el Departamento de Bienestar y Familia ha puesto en marcha para fomentar la acogida familiar. Un total de 217 niños, de entre 0 y 17 años, se encuentran en centros de acogida y, a pesar de que "están muy bien atendidos por los educadores, allí no pueden disfrutar del calor de un hogar ni de hechos tan rutinarios pero tan importantes para el desarrollo de los niños como dormirse mientras su padre o su madre le están leyendo un cuento", explica Rosa Maria Beltran, directora del Instituto Catalán de Acogida y Adopción.

El número de solicitudes de familias interesadas en acoger a un menor alcanzó una cifra récord hace cuatro años (136 peticiones), cuando la Generalitat realizó la última campaña para fomentar la acogida de niños institucionalizados. Pero desde entonces, el interés por esta medida ha decrecido (entre enero y septiembre de este año sólo se han presentado 71 solicitudes). La secretaria de Familia e Infancia de la Generalitat, Montserrat Tur, admitió ayer que muchos padres "no se atreven a acoger a un niño por temor a las dificultades legales que pueden encontrarse".

Aunque sucede en un pequeño porcentaje de casos, a veces la acogida acaba en los tribunales por los conflictos entre la familia biológica del menor y la acogedora. Tur anunció que el Departamento de Bienestar y Familia ha reclamado al de Justicia la modificación de la ley del código de familia para "dar más garantías legales a la acogida", ya que la normativa actual "protege en exceso a la familia biológica".

Montserrat Tur agrega que el objetivo de la modificación de la ley es dar un plazo para que la familia de origen del niño se recupere de su situación y tenga derecho a volver a tener a su hijo. "Comprendo que una madre aparezca recuperada ocho años después, sin haber tenido ningún contacto con su hijo, y pida volver con él, pero hay que pensar en el bien del menor", señaló la responsable de Familia e Infancia.

El escaso éxito de la acogida familiar se debe también, según el Departamento de Bienestar, a la percepción distorsionada que se tiene de esta medida. "Acoger no es lo mismo que adoptar. Los padres acogedores no tienen que temer que después les vayan a quitar el niño. Si al final el menor vuelve con sus padres biológicos, debe ser un motivo de alegría para los acogedores porque significa que los problemas de los primeros se han resuelto", señala Rosa Maria Beltran. La campaña del Departamento de Bienestar y Familia quiere poner de relieve que la acogida es un acto altruista en el que todas las partes salen ganando. Algunos niños susceptibles de ser acogidos tienen alguna deficiencia física o psíquica y presentan trastornos afectivos y psicológicos que el calor de una familia acogedora puede ayudar a subsanar. Muchos de ellos no han vivido nunca en un ambiente familiar idóneo.

La campaña irá acompañada de la creación de una Escuela de Familias Acogedoras, en la que los padres que han optado por esta iniciativa pueden compartir experiencias y recibir apoyo técnico y formación. La Generalitat costea la manutención del menor acogido y la atención especializada en los casos en que exista alguna discapacidad. Las ayudas se amplían si la familia acoge a un grupo de hermanos.

"Ya tengo la familia ideal"

Pasó su niñez sin ella, pero al final ha encontrado a la familia ideal, con la que siempre había soñado. Lorena, que ahora tiene 20 años, fue separada de sus padres biológicos cuando tenía sólo nueve por motivos que prefiere no contar. "No podían hacerse cargo de mí, así que me llevaron a un centro de acogida de la Generalitat", cuenta Lorena. Su estancia en el centro fue corta, pero de ella guarda un recuerdo amargo. "Yo era la más pequeña. Las otras chicas, adolescentes, eran rebeldes. No me gustaban. Me sentía sola", explica. Lorena no se lo pensó dos veces cuando en el centro le propusieron la posibilidad de ser acogida por una familia, en este caso monoparental. Una mujer viuda y sin hijos la acogió hasta los 17 años, pero la experiencia no acabó de funcionar. "Los primeros años fueron bonitos. Por fin lograba la atención de alguien sólo para mí, pero no conseguimos compenetrarnos y surgieron dificultades", recuerda Lorena, cuyos padres biológicos ya han fallecido.

Hace tres años encontró la que para ella es "la familia perfecta", que la sigue acogiendo a pesar de que ya es mayor de edad y tiene un empleo. La nueva familia acogedora tiene cuatro hijos biológicos y, según Lorena, "esto se nota en las relaciones cotidianas y en la manera de mostrar su afecto". "No puedo pedir más", agrega.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 02 de noviembre de 2005.

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