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Una repentina crisis del SPD complica la formación del Gobierno en Alemania

Franz Müntefering anunció ayer su renuncia a la reelección como presidente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en el congreso que comienza el día 14 en Karlsruhe y dejó abierta la posibilidad de no entrar en el Gobierno con los democristianos (CDU/CSU), en el que está previsto que sea vicecanciller y ministro de Trabajo. Müntefering tiró la toalla tras la derrota sufrida ayer en la ejecutiva del SPD por su candidato para el cargo de secretario general, Karl-Josef Wasserhövel, contra la diputada socialdemócrata de izquierda Andrea Nahles.

La bomba política estalló y sorprendió a todos en Berlín, ayer a primera hora de la tarde. La ejecutiva del SPD estaba convocada para discutir la preparación del congreso del partido y para votar el candidato a secretario general. De forma inequívoca, Müntefering se había pronunciado a favor de su hombre de confianza, Wasserhövel, de 43 años, con el que ha trabajado durante los últimos 11.

La diputada de la izquierda del SPD Nahles, de 35, también aspiraba al cargo. Consciente de su fuerza, Nahles ni siquiera aceptó renunciar a sus aspiraciones a cambio de un puesto de vicepresidenta del partido y mantuvo hasta el final su candidatura a la secretaría general, el segundo cargo en la jerarquía del SPD en abierta disputa con el elegido de Müntefering.

Tuvo éxito Nahles en su empeño. En votación secreta, la ejecutiva del SPD votó por 23 votos a Nahles para secretaria general contra 14 de su contrincante Wasserhövel y al mismo tiempo dejaba a Müntefering con las posaderas al aire. El veterano político entendió el mensaje y se presentó ante la prensa para una breve declaración sin preguntas: "Bajo las actuales circunstancias no puedo ser por más tiempo presidente del partido". Por ello, Müntefering anunció que no se presentará a la reelección para presidente del SPD y se reserva la opción de no entrar en el Gabinete de la gran coalición. El primer ministro de Baviera, Edmund Stoiber, líder de la Unión Social Cristiana (CSU) y designado ministro de Economía en el futuro Gobierno, declaró que considera la posibilidad de no entrar en el Ejecutivo si no está en él Müntefering.

El todavía presidente del SPD, al menos durante dos semanas hasta la celebración del congreso, declaró que su decisión depende de los contenidos del acuerdo para formar la gran coalición. Dijo Müntefering que está disponible para continuar la negociación del nuevo Gobierno. Cuando compareció ante la prensa ya había informado Müntefering de la crisis del SPD a la aspirante a canciller democristiana, Angela Merkel.

Democristianos y socialdemócratas se reunieron ayer a partir de las cinco de la tarde en la sede de la CDU en Berlín, pero no se puede decir que como si nada hubiese ocurrido. La negociación para un nuevo Gobierno pende ahora de un hilo y quedan abiertas serias interrogantes sobre su composición. El SPD, que había iniciado la negociación fortalecido por el inesperado resultado electoral que dejó en crisis a la CDU / CSU, se presentó ayer a la ronda negociadora como pollo sin cabeza. Sus dos máximos dirigentes, el canciller Gerhard Schröder y el presidente Müntefering, han quedado reducidos a la condición política de patos paralíticos.

Cambio generacional

La votación a favor de Nahles en la ejecutiva del partido supone una imposición casi violenta del tan cacareado cambio generacional que el SPD pedía a voces. Al mismo tiempo, significa un giro a la izquierda que no augura nada bueno para la marcha de la negociación y el trabajo del Gobierno de coalición. La sorprendente derrota de Müntefering y su renuncia equivale a perder una buena dosis de pragmatismo negociador en las filas del SPD.

Müntefering no admitió preguntas de la prensa, pero sí habló Schröder a la puerta de la sede de la CDU poco antes de la nueva ronda de negociaciones para la gran coalición. Según Schröder, lo ocurrido responde a que "la ambición de algunos está por encima de la responsabilidad por el todo". Añadió el todavía canciller que Alemania necesita un Gobierno estable y apeló a la responsabilidad de las partes y a "no dramatizar". Repitió Schröder que "la ambición ha representado un papel" y se manifestó "seguro" de que las negociaciones para una gran coalición llegarán a buen término. Para ello, aseguró Schröder, "haré todo lo posible para que concluyan antes del 13 de noviembre" para que los congresos de los tres partidos aprueben el resultado de la negociación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de noviembre de 2005