Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

AUNA, fraude y estafa

Lo de AUNA no tiene nombre. Un buen día se te ocurre contratar servicio de Internet con AUNA y durante algún tiempo todo funciona, pero ocurre y es normal que surge una avería. Entonces es cuando empiezan los problemas.

Llamas al teléfono de atención al cliente: "Espere un momento, por favor", te dice una señorita, en principio amable; suena la música dichosa, 20 ó 25 minutos de espera, vuelta y te tranquiliza: "Tomo nota, en unos días se acercará el técnico a su domicilio".

Pasan los días. Como no acude nadie, llamas de nuevo. La señorita: "Espere un momento". La musiquita, media hora. "Mire, aquí no consta que usted haya llamado antes, pero tomo nota, creo que hay una avería por la zona".

Claro que algo empieza a olerte mal, muy mal, cuando la situación se repite de manera indefinida y el técnico no llega nunca, y la señorita se pone cínica, socarrona y sarcástica y te espeta a bocajarro: "¿Cómo puede demostrar que ha llamado tantas veces, qué tiene avería, que no le funciona Internet desde hace tres meses?".

Tierra trágame. Mire, director de El Monte, llevo tres meses pagando la cuota de AUNA sin prestación de ningún servicio y con malos modos por respuesta, así que devolución de facturas, que no sigo pagando a cambio de nada.

Claro que entonces entra en acción el departamento de cobro, que no tiene música ni tiempo de espera porque ahora son ellos quienes llaman: "Si no paga le cortamos el suministro", te dicen. De locura. ¿De qué suministro me hablan si esto no funciona por avería desde hace un siglo?

Comunico la baja por teléfono y por escrito. De nuevo el departamento de cobro: "Hay que abonar las facturas pendientes de pago y enviar la comunicación de la baja y fotocopia del DNI a este fax". Me dan el fax. Menos mal, pienso. Esto se va a solucionar. Aunque tenga que pagar otros tres o cuatro meses por la cara.

Pago de nuevo, claro que pago. Me interesa quitarme a esta gente de encima cuanto antes. Y comunico la baja como me han dicho.

Mas..., las facturas siguen llegando.

No es que AUNA huela a podrido... ¿Será esto posible? Quiero todavía creer que no, que no se trata de un robo a sabiendas, consciente y descarado, que AUNA no instruye a sus empleados en las técnicas y estrategias que son más propias de trileros y estafadores, de ladrones y bandidos, que de responsables honrados de una empresa moderna y emprendedora. ¡Será posible! Lo de AUNA es de juzgado de guardia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de octubre de 2005