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El Consell, inamovible en su oposición

Alicante

El Consell y el PP salieron ayer en tromba para protestar por la decisión del ministerio de cambiar el trasvase. En una comparecencia inmediatamente después de que se confirmara la anulación del actual trasvase, el Consell expresó su indignación y acusó al Ejecutivo socialista de actuar sin dialogar con la Comunidad Valenciana. Para la Generalitat, el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en "connivencia" con el secretario de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla, ha demostrado "un desprecio sin precedentes hacia las instituciones valencianas" y las ha utilizado con fines partidistas.

El Gobierno valenciano interpretó la decisión como "el anuncio de la muerte del trasvase Júcar-Vinalopó". Al término del pleno del Consell en Alicante, su vicepresidente, Víctor Campos, achacó la decisión ministerial al apoyo de los grupos antitrasvase y aseguró que el proyecto "está muerto". El vicepresidente subió de tono sus críticas cuando se refirió a Pla. Campos le acusó de ser "cómplice" en la decisión contra los intereses valencianos. El Gobierno valenciano sigue inamovible en el proyecto inicial y solicitará permiso al Ejecutivo de Zapatero para continuar con las obras paralizadas en los tramos 2, 3 y 4, que forman parte del proyecto con la toma en Cortes de Pallás y que el Gobierno ya no ejecutará. Así, el Consell dijo que asumiría 33 millones de euros del coste de los tramos anulados. Los otros dos tercios, según la cuenta del Consell, deberían asumirlo los regantes del Vinalopó y la Unión Europea que no financiará dos trazados. El Consell también estudiará el acuerdo ministerial para intentar su revocación.

La patronal alicantina también protestó y aseguró que la modificación "abre serias dudas sobre el plazo de ejecución" y el abastecimiento de 38 poblaciones del Vinalopó, L'Alacantí y la Marina Baixa.

El PSPV-PSOE rechazó los ataques del PP y reiteró que la única salida viable es el cambio de proyecto. El secretario de Medio Ambiente, Francesc Signes, recalcó que se "soluciona de forma satisfactoria el grave problema que el PP había creado". Signes señaló a Efe que el trazado inicial "suponía la muerte" del río Júcar, así como "la imposibilidad" de que los regantes del Vinalopó llegasen a tener el agua que necesitaban. Además, recordó el importante retraso de la Generalitat en la modernización de regadíos, que deben aportar agua al trasvase. Signes pidió al PP que acepte esta solución. Por su parte, el portavoz del Grupo Socialista en la Diputación de Alicante, Antonio Amorós, mostró su esperanza de que el cambio del trasvase "acabará con la guerra del agua" en la provincia y destacó que "sólo en Cullera se tenían las garantías suficientes para traer agua".

Para la coordinadora de EU-L'Entesa, Glòria Marcos, el cambio de trazado será "un mal menor". Marcos pidió a la Generalitat que cierre "la guerra del agua por el bien de todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2005