Dos trabajadores mueren al inhalar gases de una fosa séptica en un centro comercial de Valencia

Una de las víctimas era de mantenimiento, la otra un vigilante que acudió en su ayuda

Dos hombres murieron ayer, pasadas las 9.30, por inhalación de gases tóxicos de una fosa séptica en el subterráneo del complejo comercial Nuevo Centro de Valencia. Una de las víctimas, J. B. A, de 46 años, entró en la fosa para limpiar el depósito de aguas residuales. Bajó sin protección alguna. A los pocos minutos pidió ayuda por el transmisor y el primero en llegar fue el vigilante de seguridad O. M. R., de 34 años, que murió en el intento de rescate. Otro operario de mantenimiento y otro vigilante resultaron heridos y fueron trasladados respectivamente a los hospitales General y La Fe.

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Dos operarios adscritos al área de mantenimiento de Nuevo Centro -complejo comercial en la ciudad de Valencia- acudieron ayer a realizar la limpieza de la fosa séptica situada en el primer sótano del aparcamiento, ubicado justo debajo del edificio de El Corte Inglés, uno de los principales accionistas del complejo. Se trata del primer sótano del aparcamiento pero del segundo nivel bajo tierra respecto de la calle. El operario de mantenimiento fallecido era J. B. A., de 46 años. Abrió la trampilla y bajó al interior de la fosa (de seis metros cuadrados y tres metros de profundidad). Instantes después empezó a sentirse mal y avisó por el intercomunicador que llevaba. Un vigilante de seguridad privada, O. M. R., de 34 años, de la empresa PSI, fue el primero en llegar para socorrerlo. Fuentes de la investigación explicaron que también bajó y trató de sacarlo. Ambos fallecieron por inhalación de hidrógeno sulfuroso y metano, según los bomberos de Valencia.

El tercero en llegar al punto donde se ubica la fosa fue otro agente de seguridad privada, de la misma empresa, que resultó herido grave. Antes de acercarse había ya avisado al Centro de Coordinación de Emergencias. El cuarto en la escena fue el otro operario de mantenimiento, L. M. V., de 62 años, que resultó herido leve. Otros empleados de mantenimiento acudieron posteriormente con equipos de respiración, con los que pudieron recuperar a los dos que resultaron heridos. Uno fue trasladado al hospital General y el otro al hospital la Fe. A los dos fallecidos los sacaron de la fosa los bomberos sin que tuvieran las víctimas mascarilla ni respirador alguno. Los cuerpos quedaron tendidos a poca distancia de la trampilla de la fosa hasta que se personó para su levantamiento la comisión judicial encabezada por la titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Valencia. Las primeras críticas sobre la falta de equipos de seguridad de los trabajadores ya empezaron a hacerse escuchar.José Manuel Blanco, responsable del área de seguridad del sindicato UGT, explicó tras visitar el lugar que "los trabajadores no llevaban ningún elemento de protección, ni mascarilla, ni oxígeno, ni nada, probablemente por exceso de confianza". De hecho, Blanco precisó que el protocolo establece que a una fosa séptica no se puede acceder con una simple mascarilla. Es más, según esos protocolos es necesario que el operario mida primero el nivel de condensación de gas. "El metano es un gas que al estar en un depósito sin comunicación al exterior, como es este caso, se acumula abajo, pegado a las aguas residuales.

De ese modo, aunque inicialmente no se note nada, cuando ya estás dentro empieza a sobrevenir una especie de mareo, de sueño, por eso se llama muerte dulce". Blanco agregó: "Aunque los niveles de condensación dieran cero, no se puede bajar sin medidas de protección porque la condensación, dependiendo de la profundidad, puede no medirse bien".

José Manuel Blanco indicó que son bastantes las fosas sépticas que existen en la ciudad de Valencia. "Aunque ésta tenga una instalación de bombeo para que las aguas residuales alcancen la red de alcantarillado, que está en un nivel superior, es una fosa séptica y así nos consta", dijo. La fosa séptica que ayer fue escenario de un trágico accidente de trabajo es un búnquer de cemento con una sola salida al exterior, que no impide, según fuentes de la investigación, que se liberen los gases tóxicos. Esas mismas fuentes distinguen entre el modelo en el que ayer se produjo el suceso, que es muy habitual en construcciones de los años 80, y completas estaciones de bombeo muy posteriores, generalmente mejor comunicadas y bombeadas.

El sindicato UGT, en un comunicado público, explicó que el suceso "se ha debido a que los trabajadores carecían de equipos autónomos de respiración y al incumplimiento de los protocolos de seguridad, que exigen la presencia de dos trabajadores de mantenimiento cuando se realizan trabajos en las fosas sépticas".Poco antes de las 12.00 se personó en el lugar del accidente la comisión judicial, con la titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Valencia al frente. El levantamiento de los cadáveres -operación visible para todos los usuarios del aparcamiento porque fue cerrado por escaso espacio de tiempo- se prolongó durante más de una hora. Cuando aún no habían sido retiradas las víctimas del lugar del siniestro, los bomberos descendieron a la fosa séptica -que tenía algo más de un metro de altura de líquido almacenado- con equipos autónomos de respiración, máscaras protectoras y trajes especiales, los mismos que según los sindicatos deben asistir a los trabajadores en tareas como las que se disponían a realizar ayer.

El concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Valencia, Miguel Domínguez, fue el primer responsable político en trasladarse al lugar de los hechos. "Es un accidente lamentable. De momento, lo que podemos confirmar es que la fosa séptica no es responsabilidad nuestra y que los operarios, al parecer, realizaban funciones rutinarias de limpieza de la misma". Poco después de las 11.00 llegó a Nuevo Centro la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien lo primero que hizo fue descender al estacionamiento para comprobar lo ocurrido. La primera edil calificó de "terrible" el accidente y transmitió su pesar a los familiares y compañeros de los trabajadores en lo que calificó como "momentos de tristeza".

El siguiente cargo público en hacer acto de presencia fue el director general de Trabajo, Román Ceballos. "Abrimos hoy mismo una investigación desde la Inspección para conocer los detalles de lo sucedido", fue lo primero que comentó a los medios de comunicación. Ceballos especificó posteriormente que "este hecho no se puede determinar, ya que se está investigando". En su primera e inmediata referencia a lo sucedido, cuando aún no se había procedido al levantamiento de los cadáveres de las dos víctimas mortales, el director general dijo que probablemente sólo uno de los trabajadores llevaba protección en el momento del accidente porque no había resultado "letalmente afectado". Más tarde se comprobaría que ninguno de los dos llevaba elementos de protección contra las peligrosas emanaciones que desprenden las fosas sépticas.

La dirección de Nuevo Centro, un gran espacio comercial ubicado entre el Jardín del Turia y el hospital La Fe, no quiso dar detalles sobre lo ocurrido, simplemente confirmó los dos fallecimientos e informó sobre las empresas a las que las víctimas pertenecían. Uno de los muertos y uno de los heridos pertenecían a la empresa de seguridad privada Paraeuorpea de Servicios Integrales (PSI) y el otro muerto y el segundo herido eran asalariados de Nuevo Centro para el servicio de mantenimiento de las instalaciones. "Lo demás está en manos de la policía científica y del juzgado y nosotros no vamos a decir nada más al respecto", aseguró un portavoz del consorcio de propietarios del complejo comercial. Los cadáveres fueron ayer trasladados al Instituto Anatómico Forense de Valencia para realizarles la autopsia. En el lugar de los hechos trabajaron efectivos de la policía local, de la policía nacional y de los bomberos de la ciudad de Valencia.

El accidente de ayer eleva a 26 las víctimas registradas en instalaciones de fosas sépticas en España desde 2000. Barcelona, Jaén, Córdoba, Murcia, Ibiza, Ciudad Real, Zaragoza, Lleida y ahora Valencia han sido escenarios de "muertes dulces" por inhalación de gases acumulados en esos depósitos de detritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 11 de octubre de 2005.

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