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Crítica:OPEL ZAFIRA 1.9 8V. CDTI ENJOY | PRUEBA

Evolución discreta, pero bien resuelta

El nuevo Zafira se parece mucho al anterior, aunque resuelve sus puntos débiles. Presenta una línea más actual, un interior ampliado para aprovechar mejor sus siete plazas y un comportamiento más ágil, estable y seguro. Además cuenta con una variada gama de motores, incluidos tres turbodiésel, y un completo equipo de serie. Muy práctico y apropiado para familias numerosas.

El Zafira fue el primer monovolumen de tamaño medio con siete plazas y ha sido el mejor éxito de Opel en los últimos años. Quizá por eso la segunda generación tiene un diseño continuista y parece sólo una evolución. Sin embargo, es un coche nuevo más amplio, con un comportamiento mejorado y un equipo de serie más completo, sobre todo en seguridad. Y ofrece una calidad de conjunto superior.

Una línea muy similar

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Con 1,4 millones de unidades vendidas desde 1999 (115.000 en España), el Zafira ha superado todas las previsiones, y, como sucede a menudo en estos casos, Opel ha evitado riesgos manteniendo una imagen muy similar en el nuevo. La línea es casi idéntica, pero con un estilo más moderno que se logra actualizando los detalles.

El frontal, más afilado y elegante, integra la nueva parrilla del Astra, unos faros multifocales más vistosos y unas amplias tomas de aire en el parachoques. En el lateral destaca la cintura alta y ascendente de la chapa, que transmite solidez. El techo desciende por detrás para recoger un portón inclinado hacia delante que busca estilizar la figura siempre pesada de los monovolúmenes. Por lo demás, el chasis es un 30% más rígido y se ha afinado la aerodinámica (CX: 0,31), lo que aporta un comportamiento más seguro y eficaz. Ahora puede incluir un techo panorámico opcional, con cuatro ventanas de cristal y una consola longitudinal por dentro que integra cinco cofres para objetos.

Más amplio y cómodo

El nuevo Zafira mide 4,46 metros de largo, 15 centímetros más que su predecesor, y es otros seis más ancho, lo que ha ampliado el espacio interior y el maletero, que gana 45 litros con cinco plazas. Mantiene la configuración 2+3+2 en los asientos, con más anchura en todos. Así, delante tiene dos butacas correctas; la segunda fila incluye una banqueta con tres plazas y un respaldo dividido en dos partes, y atrás añade de serie una tercera fila para dos niños. También se ha perfeccionado el sistema Flex7, que permite reducir las siete plazas a dos, de una en una, con más comodidad: las butacas se pliegan bajo el piso fácilmente, dejan la superficie plana para facilitar la carga y, como no hay que sacarlos, están siempre disponibles por si se necesitan. Además ofrece suficiente espacio para las piernas, un acceso aceptable a la tercera fila y hasta 30 huecos para objetos repartidos por todas las plazas (cofres, posavasos...) según la versión. Todas estas funciones y accesorios convierten al Zafira en uno de los familiares más prácticos y funcionales del mercado.

El diseño interior es moderno, pero abusa de los tonos grises y crea un ambiente sobrio que no realza la calidad de los materiales, ajustes y acabados. Y aunque utiliza plásticos mullidos en el salpicadero y la consola central, más seguros en caso de accidente, el conjunto resulta frío. Entre los detalles originales sólo destacan el freno de mano en forma de U y la posición del cambio en la consola, dos soluciones muy cómodas. Por lo demás, está mejor aislado, pero todavía es algo rumoroso, y las suspensiones filtran bien los baches para viajar con comodidad.

Seis motores y tres acabados

El nuevo Opel tiene una gama muy completa. Aparte de la versión 1.9 turbodiésel (120 CV) de la prueba, cuenta con cinco motores más, dos de ellos de gasóleo (ver cuadro a la izquierda). Se ofrecen en tres acabados, Essentia, Enjoy y Cosmo, todos con siete plazas, seis airbags, ABS, radio-CD. Y, salvo el primero, incluyen también aire acondicionado y ESP.

Conclusión

El nuevo Zafira es uno de los familiares más prácticos y completos del mercado. Tiene un tamaño manejable, un interior muy flexible con siete plazas de serie y seis motores para elegir. Ofrece un comportamiento ágil, un buen equipo de seguridad y unos precios competitivos.

MUY FLEXIBLE POR DENTRO

El diseño interior del Zafira es muy limpio y aplica unos plásticos que transmiten calidad, pero abusa de los tonos grises y crea un ambiente algo apagado. La segunda fila de asientos se regula en longitud y permite abatir el respaldo central para habilitar un apoyabrazos con dos posavasos y una repisa. Además hay mucho huecos: cajón debajo del asiento del copiloto, bolsas en las puertas... La tercera fila incluye dos plazas para niños que sirven para adultos en caso de apuro, y el acceso es menos incómodo que en otros modelos similares. El sistema Flex7 permite plegar los asientos y ocultarlos bajo el piso sin tener que sacarlos, y así están siempre disponibles.El maletero tiene 140 litros con siete plazas y llega a 1.820 si se ocupan sólo las dos de delante. La zaga es sencilla, con la base del portón baja para facilitar la carga y un adorno en el centro que aligera la imagen.

SÓLO UN POCO MÁS CARO

El acabado Enjoy del Zafira 1.9 turbodiésel es algo más caro que las versiones equivalentes de los monovolúmenes medios de siete plazas, pero incluye de serie el ESP. El Opel cuesta 900 euros más que el Corolla Verso. El Toyota ofrece unas prestaciones inferiores, pero también incluye siete plazas, ESP y siete airbags, uno más para las rodillas del conductor. La diferencia se reduce a 600 euros con el Grand Scénic, lo mismo que cuesta el ESP, opcional en el Renault, aunque éste añade sensores de lluvia y faros, junto a otros detalles. El Zafira es 400 euros más caro que el Touran, pero la tercera fila de asientos del VW es opcional (695 euros). Cuesta 950 euros menos que el Mazda 5, que también incluye siete plazas, seis airbags, ESP y añade las puertas laterales deslizantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de octubre de 2005

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